30 nov. 2009

PALABROTEANDO

Para mí, con harto desprecio


Una lo-cura
el señor tan grande
tan
GRANDE
mira su reloj
10 diez
la ciudad alcantarillada
anonimatos cerebros en fuga

Yo lo curo, dice
llora
yo lo curo
insiste

no hay cura

ella pierde el control

sabemos que estamos desnudos
y



solos



atrás horas
horas atrás
nos amábamos
después
sólo era piel
y huesos
y piel
y cansancio
nosestorbamos

miro la ventana
podría salir por ahí,
primero el culo
después nada
sólo el culo al aire
un culo libre

Yo soy este
que visto he
reflejado
reflejado
he visto que
este soy yo



me gustaría tener un hijo
llevarlo al parque
bañarlo
leer
enseñar
esto es malo
esto es bueno
esto no sé que sea
tú enséñamelo
Me guardo mis ganas

Los pajarillos cantan
qué bonito cantan
de culo sobre las ramas

un señor grandotote
tiene la panza de tamborzote
tan alto como un papalote
un señor gigante
con botas de gigante
y en sus manos
usa dos guantes
golpea un árbol
caen lunas de manzana
¿alguna estrella para mí?
no dice nada
Golpea el cielo
siguen cayendo
todos los recuerdos
algunos relámpagos
y seis enanos

Soy un sapo que nunca fue príncipe
que no está encantado
Treparemos pantanos
gritaremos al cielo
y el cielo responderá
lameremos su melancolía

Esto no es cierto:
sudo la noche
suda mi cuerpo una noche
no estoy triste
no conozco eso
cómo se come
cómo se llora
Yo no estoy triste
es locura lo sé
ès ol aruclo se

es arrullo del cielo
del frío cielo
del triste cielo
que no sabe que está triste
que no sabe que es frío
que no sabe que es arrullo
que no eligió ser cielo

No nos extrañemos
feliz cumpleaños
mejor
un pastel
una tarta
un cake
veintiochovelas

Vengo ha decirte
que me he curado de ti
de toda tú
estoy sano
casi a salvo
de toda tú
podría besarte
y no morir
porque estoy curado
como el pulque
como el tepache
como el cáncer pulmonar
o mi hepatitis A
Sólo te llevo en la sangre
en los suspiros
no es nada
entiende
¡no siento nada!
Soy un curado de ti

Si mueres no lloraré
no sé llorar
porque nunca he estado triste.

Yo moriré de frialdad
como aquella vez
que no pude respirar
el mar me ahogaba
las olas me apuñalaban
no podía respirar
moriré de frialdad
se atorará el alma
las flemas
algún concierto de grillos
de cigarras
todos moriremos
la marcha fúnebre del bosque

Te busqué
por todos los rincones de mi cuerpo
salí a la ventana
y grité tu nombre

Harto del silencio

harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio harto silencio

Un señor gigante
Don Gigante
golpeó el cielo
harto del cielonsio
lloró
pero su llanto no se escuchó
estábamos todos muertos
Y del cielo escurrieron estrellas muertas
lunas muertas
flores de muerto
silencios de un muerto

Vengo a decirte que te he perdonado
Perdóname tú
anda,
moriré de frialdad
por falta de cuerda
por el recuerdo
por lo cuerdo
por tu cuerpo
moriré
eres locura
Lo sabes ahora
lo supiste ayer
sábelo siempre

13 nov. 2009

Esto no es una despedida

Saboreo las profundas heridas que en la carne fresca dejo un amor incipiente, un amor de novatos, de jóvenes con la vida servida en la mesa de honor. Esperando con ansia desmedida, con los cubiertos en la mano, el plato fuerte, el plato principal. Al final, ese plato salimos a ganarlo y compusimos poemas protegidos por la noche, bailando con frenesí y aturdidos por el alcohol en un pueblo minero condenado al olvido. Yo compuse el verso final, era espantoso y carecía de sentido.

Caminamos sonrientes con el sol en la espalda y un pañuelo rojo anudado en la frente, con las cantimploras llenas y los bolsillos vacíos. Todos teníamos nuestra ración de alimento sagrado destinado a nutrirnos el alma y a compartirlo con prostitutas famélicas atrincheradas en la oscuridad de las calles perdidas a las orillas del desierto de Coahuila. Si acaso queda alguien que recuerde un lugar con ese nombre.

Empuñamos contra el cielo espadas de madera, aullando a la luna menguante como guerreros vencidos, descorazonados y sin corazones para el sacrificio. Gritamos entre la gente que desviaba su camino al cruzarse con el nuestro. Gritamos hasta quedar exhaustos, con la boca seca y los labios marchitos.

Buscamos un lugar, cualquiera, para protegernos de la noche y sus fantasmas, un lugar donde humedecer nuestros labios. Buscamos alivio para nuestros vientres y para apagar el fuego que reptaba entre nuestros muslos. Ya no buscamos amor y nos perdimos en la mirada prístina de jóvenes impúberes, nos mordimos los puños y salpicamos las paredes del retrete. Abrimos los ojos en la oscuridad y buscamos a tientas la salida. Aspiramos profundo el aroma ocre de nuestras axilas y susurramos en un suspiro nuestro nombre, el que fue escrito en la roca inmortal del universo.

Leímos las estrellas y no nos gustó lo que encontramos oculto entre sus líneas, era demasiado sencillo para tanto y tan tormentoso camino andado. Los pies se nos llenaron de polvo y al atardecer vimos morir a nuestros hijos y a sus madres y cada rincón de tierra donde dejamos nuestras huellas. Nadie nos despidió. No dejamos cruces a nuestras espaldas para que se pudrieran con la lluvia. Solo quedaron las calaveras amarillentas, enterradas en la arena teñida de rojo por el sol que se ocultaba por ultima vez.

Escribimos letras sagradas en el polvo del suelo para que nadie supiera la verdad. Nadie lo comprendió, solo los niños reían y agitaban sus bracitos cuando sus ojos descansaban sobre las letras. Pocos comprendimos el porqué, pero no hubo quién pudiera transmitir el mensaje.

Uno a uno caímos vencidos por el tiempo y el hambre. La miseria se tragó nuestra sonrisa y nos pudrió los dientes, nos comimos las ultimas flores del jardín y hundimos la cara en el lodo. Sólo nos quedó el recuerdo del sabor de las profundas heridas que en la carne fresca dejo un amor incipiente.

11 oct. 2009

Cuerpo delirio

Cierta mañana de otoño desperté hecho un fiasco, con la sensación de tener el cuerpo equivocado, con una piel y huesos que no se sincronizaban a mis pensamientos. Esa mañana, jodida desde la telaraña de sábanas hasta los imperdonables rayos del sol que se colaban por las cortinas, no pude hacer otra cosa más que pensar en ti. "¿Dónde diablos te encuentras, Maldita?" Pensé al mismo tiempo que olfateaba una erección hinchada de nostalgia. Sin más, comencé a olvidar tu recuerdo de la mejor manera, aboliendo a la realidad hasta el desastre. Mis labios que sabían a ti, mencionaron algunas maldiciones hasta hallar tu retrato. Escondido bajo las sábanas, con un cuerpo que no era mío, hecho un fiasco, con manos tan torpes que podrían tropezarse hasta tus caderas, y con dedos como ratas lamiendo cada centímetro inminente de tu piel insana, catastrófica, pellizcando y jadeando por cada poro de tu cuerpo enjuto, roído catatónico por la voracidad de un amor que no terminaba de sanarme, ¿qué podría esperar si terminado estaba el universo ante ese par de caderas que se caían como hojas de árboles que un incierto y maltratado viento traían hasta mis pies?, esas caderas como la marea violenta a mar abierto, porque tú cuerpo es mar abierto y tus ojos naufragio de mis ojos, nada tan intrigante como la mirada perversa de una noche entre el enjambre negro de tus ojos. Llorar, mi piel lloraba cierta mañana cada centímetro del otoño que desperté pensando en ti, hecho un fiasco, una piltrafa, con la sensación de tener el cuerpo equivocado, con la terrible sensación de querer ser tus labios y morir en su belleza matutina, recordando el corte del tallo de tus piernas que germinaron hasta el olvido. Maldita muerte atizada de orgullo, maldita muerte retraída por arrullos de una noche llena de cigarras y gritos nostálgicos como de luna y de viento, como del imperfecto cuerpo que cargaba sobre si media tonelada de un amor que no era amor sino delirio. Cierta mañana desperté pensando en ti, y no era mi cuerpo el que te buscaba ni mis manos con sed ni mis ojos hinchados de nostalgia, no era tampoco la tarde en que te marchaste con todo lo poco que quedaba de mí, no era nada de esas hojas traídas a desgana por un viento solitario cansado de escupir tu nombre, ni era el sol marchito colándose por la ventana, mucho menos se trataba de ser lo que era, un día, la muerte durmiendo en mi cama.

6 oct. 2009

UNETE A LA CAMPAÑA "DONA UN LIBRO PARA NIÑOS DE LAS COMUNIDADES RURALES"











Qué tal estimados lectores del colectivo. Por medio de nuestro blog los invitamos a participar en la campaña "Dona un libro para niños de las comunidades rurales". Como muchos de ustedes saben, el año pasado se realizó la campaña "Dona un libro para niños con escasos recursos" del cual recibimos algunos ejemplares para dicho propósito; sin embargo por razones ajenas a nosotros ya no pudimos donarlos a la casa hogar que se pretendía, esto por no ser los suficientes como para hacer la donación, pero actualmente la licenciada en letras Mónica Márquez hecho a andar un proyecto denominado "Leer en el viento" el cual entre sus múltiples propósitos tiene el de ir a las comunidades rurales aledañas a la ciudad de Zamora para promover la lectura, esto junto con el proyecto apoyado por CONACULTA "Libro Bus" el cual trata de en un camión adaptado con miles de libros que recorrerá la república mexicana que de igual forma trata de promover la lectura en lugares de no tan común acceso. En dichos proyectos, más concretamente la semana pasada, se regalaron los libros obtenidos de esa colecta en la población de Ario y Atecucario, como nos fue muy bien, yo (Jaime Garba) pero con el seguro apoyo del colectivo, se decidió hechar a andar esta nueva colecta, para así en las fechas restantes del proyecto seguir dando libros a los niños de estas comunidades, las cuales no están tan familiarizadas con el fenómeno de la lectura, y que sin embargo da mucho gusto ver como se facinan con el mundo de las letras. Para cualquier donación escribanme a mi correo (sr_higginson@hotmail.com) o pueden entregar los libros en el Centro Regional de las Artes de la ciudad en recepción.








"Leer no termina las guerras...




pero sí las evita"








Jaime Garba.

29 sept. 2009

La terapia.

Ahí estaba yo, prefiriendo no pensar en lo sucedido. Me decía mi terapeuta que no era bueno vivir en los recuerdos, al fin y al cabo ya habían pasado, qué estupidez, pagar trescientos pesos por un discurso del todo absurdo. Hubiera preferido conceptos filosóficos incomprensibles a mi mente imprudente para justificar los actos perjudiciales con la cotidiana ignorancia, pero no fue así, y no obstante, tuve que contar todo, claro, sin lujo de detalle requerido, pues el tiempo es oro, por lo menos para el freudiano.Quise comenzar con el “erase una vez” a lo que él inmediatamente reprendió sobre mi persona comentando que aquello no debía iniciar de tal forma porque se estaba dando tinte narrativo tipo cuento de hadas a la situación. Lo que no comprendió el muy subjetivo era que me refería a que erase una vez, tan sólo una sola vez que me encontraba en tal situación. Yo, un típico estudiante de filología que por mero gusto traía en su mano un libro de Jorge Ibargüengoitia cuyo título pasó al olvido al presenciar la escena. Dama, tez blanca, ojos calmos antípodas de mar muerto y gatos analistas, labios indescriptibles de formas neogeometricas, cuerpo de perfección no contemporánea pero si digna del mismo Rodín. Entró a la biblioteca haciendo a su perfume seductor protagonista del momento. Mis pasos para con Beatriz, la bibliotecaria se contuvieron para admirar el paso firme y concreto de la dama que después y sólo después supe que se llamaba… -Alto, disculpe que lo interrumpa, pero está desviando su relato. Comentó el terapeuta que había cortado de tajo el momento más inspirador. Me detuve un segundo para meditar cómo contar semejante situación que para ese entonces ya había llenado mi pecho de un tremendo suspiro.-Cuénteme el acto, lo que pasó-. Dijo el terapeuta. Yo me di cuenta en ese instante que el tipo, (y le digo de tal forma porque con dicho morbo tropezó del escalón en el que lo tenía y le causó bajar de rango en mi escala de respeto) quería saber el preciso instante, el clímax, lo primordial, lo que en la entrevista inicial había comentado como mi problema. Realmente no me había dado cuenta de la impresión que causaba dicha cosa en los demás, y sólo hasta ver su cara de lujuria comprendí lo afortunado o enfermo que había sido. Aun así, aunque lo intenté, no pude resumir la historia como él tanto lo deseo.Se dirigió hacía la sección de geografía, se perdió entre las enciclopedias geográficas y los libros insípidos, que al tenerle entre su atmosfera seguro cobraron vida. La seguí ante la mirada reprobatoria de Beatriz, la que a la distancia seguramente auguraba mi presencia y la que pudo ser alguna invitación, pero el destino, o más bien aquella dama boicoteó el orden cósmico de la razón.Aquello era una excepción, un milagro, somenthing hard to believe, porque incluso para mí, el momento no representaba ni siquiera una posibilidad. –Míreme. Le dije fuertemente, a lo que le continuó una anotación en el papel prejuicioso que jamás dejó de acusarme de loco. -Soy como ellos, quieto, por lo regular oscuro, para nadie represento algo, pasan entre mí como si fuera, pero no soy, me acarician como lo hacen con ellos, pero me dejan al pensar que no hay nada interesante en mí, y me abandono, me creo la miseria de ser tan esplendido, porque lo soy, lo soy en verdad, qué acaso no lo es Iván Ilich, qué acaso no lo es Víctor Hugo, Virginia Woolf, Wilde… lo son; sin embargo están como yo, abandonados en los rincones de aquel cementerio conocido con un mejor nombre que no cause daños al prestigio de los genios, por esto que le acabo de decir le pido que no me juzgue, sino que entienda.Yo no existía, y sí no hacía algo en aquel momento hubiera seguido siendo un fantasma aquejador de mi absurda vida. Que Dios me perdone, pero solté a Ibargüengoitia, caminé deprisa, me postré entre esas dos columnas de libros y usurpé el lugar de una puerta. Ahí estaba ella, sorpresivamente mirándome, haciendo con el dedo la trillada seña seductora del come on baby. No sé cómo, pero de pronto, me convertí en un hombre, di dos pasos firmes que seguro resonaron en el lugar, pasos que cimentaron el origen de mi hombría, de mi existencia.Lo demás, no pude contárselo. Una pausa, tan largar que tuvo que intervenir.-Siga, siga por favor. El Dr. Padilla ya no pedía, exigía, imploraba que continuará con la historia, pensé que en algún momento éste me golpearía o me ofrecería dinero por saber el desenlace, pero no, por más que hubiese querido no podría haberlo hecho. Me paré, vi el reloj, nos habíamos pasado diez minutos más de la cuenta, hurgué en mi pantalón sacando el dinero requerido, tomé mi saco y abrí la puerta. –Espere por favor, se lo pido, dígame qué pasó. Escuché de quien ya no era un terapeuta sino un público curioso. –No puedo contárselo, no podría por más que quisiera, en realidad no puedo.Me fui como un maldito traidor, lo sé, pero mi alma se sentía tranquila y enviaba mensajes de prudencia a mis ideas, pues cómo dar fin a algo que no sucedió, cómo darme cuenta de mi patetismo.Los pasos fueron borrándose con el aire del día, mi bolsillo quedó vació, yo me quedé loco, y mi terapeuta intrigado piensa, que la próxima sesión llegará pronto.

24 sept. 2009

Oda al artista

Nos llaman vividores, a veces nos creen locos. Casi nunca nos comprenden y en ocasiones nos discriminan. Sin embargo, con el pasar del tiempo me queda cada vez más claro que el motivo de su desprecio es que reconocen nuestra superioridad innata. Decía Vicente Huidobro que el poeta es un pequeño Dios y no estaba equivocado… somos creadores; entes supremos de infinita habilidad para retar al mundo, a la historia, al futuro, a la vida misma. Somos dueños del mañana, del ayer, del ahora. Somos los vectores del movimiento universal, el hilo conductor que maneja los infinitos caminos por los que ha de caminar la humanidad. ¡Somos artistas y ya con ese simple adjetivo merecemos su entera admiración!

¿Qué dices? ¿Qué la ciencia es la responsable del progreso? ¡Calla la boca obscena que malpare estupideces! Mientras el hombre de ciencia trata de comprender su entorno, las sombras ancestrales de los dioses creativos somos atrevidos, intrépidos, mejores… jugamos a crear un mundo nuevo, un universo nuevo, una existencia nueva, un universo nuestro, sólo nuestro en el que ustedes, viles mortales, se ven obligados a deambular por mandato divino; es decir, nuestro mandato. ¿Leyes de la Física? Nosotros no sabemos de límites. Hacemos nuestras propias leyes simple y sencillamente porque podemos hacerlas. Leyes que nos permitan cumplir la meta empírica que queremos. ¡Ah! Porque ya te abras dado cuenta que los artistas no sueñan, no anhelan, no desean. Nosotros queremos y, mejor aún, obtenemos lo que queremos. ¿Por qué? Pues porque somos artistas.

Músicos, escritores, pintores, escultores, fotógrafos… Cualquiera tenemos el Cielo asegurado. Jamás debemos esforzarnos por ser grandiosos, lo somos desde el primer respiro. ¿Ejemplos me suplicas? (tú jamás podrás pedirme, menos aún exigirme. Sólo suplicas mi atención) Tengo de sobra para restregarte. ¿Abogas por la clasificación de especies? Qué patética existencia. El buen músico es capaz de comunicarse con todas y cada una de las criaturas que habitan este mundo. ¿No comprendes lo que digo? No me sorprende, para serte franco (yo siempre soy franco). Entiende, los músicos son capaces de tocar las almas de aquellos seres que ellos y solamente ellos son capaces de otorgarle vida: los instrumentos musicales.

¿No te son suficientes? ¿Aún anhelas que te salpique un poco de mi superioridad? Lo haré sólo porque me das lástima. ¿Has notado cuán triste es tu visión? Ves las cosas como Dios quiso hacértelas ver… y eso es deprimente. Así amenaces de muerte al pintor, el cielo que tú miras azul “gracias” a tu nula creatividad él puede transmutarlo en rojos sangrantes, violetas hipnóticos, verdes tranquilizantes.
Nos importa un carajo tu léxico de intelectual iletrado, los escritores creamos palabras por el mero placer de hacerles saber aquellas cosas que tú optas por callar. Si el padre de nuestra chica nos molesta, en un verso le podemos arrancar la vida. Si una mujer arrogante (¿más que yo? Difícil) se niega a amarnos, podemos hacerla nuestra con una sola palabra.

¿Se dan cuenta ahora? El artista no se pregunta banalidades, inventa respuestas que le convienen. Al creador de obras no le aterra el abismo, sabe cómo cruzarlo volando. La sangre del artista es un remedio ante cualquier malestar… lástima que el artista jamás sangra. No pueden herirnos ni humillarnos.

¿Alcohólicos, drogadictos, mujeriegos, abusadores, herejes? ¡Bah! Seguimos siendo artistas y nos juzgarán sólo por la grandeza de nuestro trabajo. Nos valoran, nos aman y admiran por algo tan fácil para nosotros como balbucear usando las manos, el corazón, la mente. Y al morir su cuerpo será alimento para gusanos (ésa es la etimología de la palabra “cadáver”, ¿sabías? Supongo que no). El nuestro, en cambio, jamás se pudre, queda resguardado en diversos templos casi sacros: la guitarra que empuñamos, la pluma con que redactamos, el pincel con que dibujamos… En cuanto al alma, ¡ja! Ustedes aspiran con ir al cielo a ser recompensados y temen un castigo en el infierno; los artistas nos volvemos omnipresentes: miras un cuadro y ahí estamos. Lees un libro y aparecemos. Oyes una sonata y nos invocas…

Es por esto y más que los artistas somos entes superiores. Y con el hartazgo que ahora siento en el ambiente no queda más que confirmado todo lo que he mencionado.

MUJER PARTITURA

Me duele decirte:
que me dueles
como duelen las muelas molares
o como duelen
los cielos nublados
-mordisqueados-
o las aves muertas de vuelo.

Me duele confesar
viento perro
que de ti no hay nada
que me atraviesas inexistente
inexorable
hueco vuelco
del alma
vuelco terco
de mi cuerpo,
soy para ti una coladera sin ratas.
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Juro ante el vómito del silencio
una parvada insaciable de medusas
un enjambre de lunas
de una mujer que he extrañado
-mujer partitura-
que tilda
nada que de tus piernas de cemento
ni tus pies de queso
han desmayado mis acentos
por reencarnarte
y no perderme entre tus huesos.

Ricardo Arce

21 sept. 2009

Princesa con p de pereza.

Princesa con p de pereza.
Ser la madre de todo los vicios me quito la entrada al paraíso y siete veces yo fui tu perdición.

Con pereza respira el medio día brumoso,
Corre el rio con pereza
Entre el azul ardiente y puro;
Las nubes se derriten con pereza.

Y toda la naturaleza, como niebla,
En tibia modorra te golpea,
Y soy yo ahora como Pan glorioso
En la cueva de las ninfas tranquilo, reposado.
Fiódor Tiúchev.



María era una princesa con “p” de puta de pijama y de pincel, sólo sabía hacer eso, ponerle color al mundo, tener las nalgas bien puestas y disfrazarse de una buena siesta.

- María esos bostezos no van. Doce del día, ¿pues qué te crees mujer?

A María le parecía que aquellas boqueadas eran como las campanadas a misa, avisaban la entrada a la puerta del cielo, la entrada a los divinos zzzzzzzzzzueños.
El camino ideal para escapar de las pesadillas de la vida.

- María, te has puesto como ese kilo de almohadas que coleccionas en tu habitación. Si como duermes caminaras no me molestaría verte la acolchonada lonja.

María odiaba que su madre llegara a sacarla de la rutina, lo único que sabía hacer era convertir sus almohadas en piedras, oxidar las sabanas que eran tan suaves como los suspiros y sacudir los sueños que iban cobrando vida en el edredón.
¿Quién necesitaba tender la cama tan temprano, si la idea era salir de la ducha y volverse a tumbar?

- María…, María…, María… ¡no puede ser! De nuevo te quedaste dormida. Olvídalo, nena, yo así no puedo; competir con ese sujeto es imposible…

El sexo era importante siempre y cuando causara el cansancio necesario para tirarse una pestañita de campeonato. Agitar el corazón, profanar las pantorrillas y darle valor a los gemiditos solo valían la pena si el susodicho en turno era capaz de compartir a María con ese tal Morfeo.

- ¡María! Esas malditas lagañas. ¡Límpiate la baba! No puede ser, María. ¿Qué haces en estas cuatro paredes y ese jodido colchón? ¡Sal a que te dé el sol!

Si no hay evidencia no es verdad - así decía María. La saliva y sus lagañas solo eran los testigos de su irremediable crimen: SOÑAAAAAAAAAAAAAAR

María con i de irreverencia y a de acolchonada, se había ganado el apodo de zombi y ella deducía que no se trataba de nada tan banal como los bostezos que le sobraban, sabía perfectamente que era porque sus pesadillas no se alojaban en su cama si no en su realidad.
-Las parejas que se aman despiertas acaban por odiarse plantándose besos, los amores que uno descubre dormida terminan por desearse en una siesta y sus brazos se entrelazan con el alba.
¿O acaso ustedes no han visto como duermen las parejas que se aman, como amanecen y como mueren?

La princesas de verdad no viven en castillos, no las despiertan los príncipes, no tiran su cabellera desde altas torres ni mucho menos tiene su “felices por siempre”; las princesas de verdad son como María, llevan su P de precoces; su i de imperfectas de inusuales y hasta de intrusas.
Se esconden en las ciudades grandes esperando poder robar todas las imágenes posibles para después acomodarlas a su antojo en los sueños con ayuda de su alcahuete, el Sr. Inconsciente; asechan a sus príncipes esperando en los más profundo de sus corazones que estos llenen sus sueños y si no fuese así siempre estará Morfeo para complacerlas en el fondo de las sabanas.

Las princesas como María saben que para ser de la realeza uno siempre debe de cargar con su P de pereza en el bolsillo, aguardando el momento perfecto para poder usarla.

18 sept. 2009

La virtúd del Pecador

20 ago. 2009

Madamme don Pedro


Don Pedro subió las escaleras una a una mientras un ligero pensamiento cubrió su cuerpo, el ritmo cardiaco volvió a ser normal, su mirada agitada ya estaba calmada. Se abrió la puerta, ahí estaba la salida, a dos metros el pavimento, su cartera vacía. Una voz le seguía a toda velocidad, sólo había un balcón de por medio, él no era un atleta, lo pensó, lo sabía, lo afirmó. No importó nada. Su cuerpo se precipitó seis metros con velocidad increíble. Un grito detrás.
El encabezado triste, un muerto, un robo, una prostituta fugitiva.

Dirty Woman

Ella derramó su cerveza en mi pantalón y tras sentir ese frio burbujeo en mi entrepierna, mi escalofrió no tuvo otra opción que pedirme que le matara.

Y entonces… mis manos la estrangularon.


Llevaba unos 160 km recorridos y el hedor de la cerveza aún emanaba de ese asiento, cada que encendía el aire acondicionado.
Tu rímel embarrado en el espejo del copiloto, enfermaba mi pupila; tu bile rojo putita danzaba en el tapete lleno de tabaco y pedazos de papel arroz. La madrugada y mis cigarrillos habían sido pisoteados por esos tacones rojos que me matan y combinaban tan bien en esos besos que me pegas en el pito; ésos que embarrabas en la botella de agua que me pides antes de cualquier mamada.
(suspiro)

4pm y aún me faltaba medio camino. Comenzaste a desprender olores extraños (yo sabía que odiabas bañarte o depilarte un domingo, si la intuición te gritoneaba que seguro no te tocaba palito, y el sol que no ayudaba me hacía sudar como esa vez que cogimos en la playa a medio día y tu trasero quedo tan bronceado, como el mío por el roce con la arena.
Te pregunté si recordabas aquella anécdota, pero de nuevo tu olor nos interrumpió

- ¡Maldición, Eugenia!, ¿qué carajos desayunaste?

Voltee a mirarte esperando respuesta, pero al ver tu piel, con ese tono de cafetal y esa cabellera que al caer en tus pechos se podía camuflajear con tu pezón, olvidé el nombre del reclamo.

Siempre habías usado lentes, aunque yo te prefería en mi cama sin ellos.
Recuerdo la vez que me obligaste a ir por ti a la oficina.
Yo crucé la ciudad con deseos de matarte, más que de salvarte. Al llegar, marqué a tu móvil unas treinta veces, la lluvia arreciaba y mi sombrilla se negó a abrir, me mandaste un mensaje de texto en donde me decías que entrara al estacionamiento del sótano y lo dejará en el lugar 31 A.
Arranqué el coche con tanta ira y desprecio, como un brindis suicida por tu jodida manera de controlarme; subí el ascensor hasta el quinto piso, abrí la puerta y los sonidos desaparecieron. Saliste de tu oficina minimalista con un par de medias sostenidas por ese liguero francés y esas tetas tan descubiertas como fue posible.
Hubiese comenzado a gritarte tantos reclamos como los merecieras, pero antes de que pudiese abrir la boca me aventaste las llaves de la oficina y me ordenaste cerrar por dentro, giré sobre mi mismo eje con toda la sangre calentándome las entrañas; voltear y ver el final de tu tacón entrar en aquella oficina tan fría con la sombra del pecado en tus labios, fue lo que me hizo reaccionar. Solté las llaves, en aquel piso cuadriculado, caminé lento y mesurado, pero al verte tumbada en ese enorme sillón negro de piel y tus piernas tan abiertas, no pude evitar soltarte una cachetada.
- si no te conociera tan bien, sabría que ése hubiera sido el final-
El escenario era tan bicolor como el mármol en el que nos revolcamos.
- ¡pinche Eugenia! siempre tú y tus fantasías-

Miré el reloj y el kilometraje, -¿te acuerdas de nuestra última luna de miel, Eugenia? Aún no cerrabas la puerta de la habitación y tu boca ya tenía una intima conversación con mi cremallera; terminaste aquel debate con la negra, te duchaste y me convenciste de salir a beber.

-El lugar de los mojitos- me decías; ese dónde me prometiste amor eterno después de derramar un vodka entero en mi camisa y comenzaras a gritar
-¡playeras mojadas! ¡playeras mojadas!-.
Ame y odié cada uno de tus caprichos y revueltas que armabas en esos lugares de perdición en donde tú y yo nos encontrábamos. La mesera te comenzó a coquetear y yo perdí la cordura, tu manera tan sínica de seguir el juego a esas lesbianas me acalambraba la seguridad, sabía que amabas mi verga, pero deseabas con ansias sus pechos.
El rastro de la yerbabuena fue lo único que dejaste en aquel lugar seudocubano, después de arrasar con sus mojitos, su ron y el sabor de las paredes.

7 pm el sol decide partir, tu brillo ha comenzado a desaparecer, quién diría que hace menos de una luna tu y yo brindábamos con un caballo, un limón y la sal de nuestros cuerpos.
No pude evitar ver como la cadencia de tu cuerpo me seducía pero tus ojos estaban perdidos en ella, tus pechos rozaban mi espalda pero tus pezones se dilataban con ella, gritabas salud, pero brindabas por ella.
Te besé los ojos esperando ser reconocido por tu chispa; lamí tus labios esperando encontrar mi sabor, pero ella llegó a nuestra mesa, su mano violó a la tuya, te invitó a bailar, te zafaste con un poco de brusquedad; como siempre tú y tus juegos de hembra dominante, ella quiso recuperar tu mano, ella derramó su cerveza en mi pantalón y tras sentir ése frio burbujeo en mi entrepierna, mi escalofrió no tuvo otra opción que pedirme que le matara.

Y entonces… mis manos la estrangularon.


Ahora tu faceta de lesbiana yace ya en mi asiento delantero y tú, mi hembra favorita duerme con la cruda en la frente y mi placer en la entrepierna.

16 ago. 2009

I N V I T A C I Ó N

Los invitamos a escuchar el programa de radio literario “Leer en el viento”, en su próxima emisión se hablará de este colectivo. La cita es el miércoles 19 de agosto en punto de las 4pm.

Los invitados son Jaime Garba y Luis Vaca.


Para escuchar el podcast por Internet solo has clic en el siguiente link


http://www.radiozamora.com.mx/principal.htm en la parte inferior encontrarás una sección que dice audio en vivo, solo has click en la primera opción XEZM y listo.

Si están en la región pueden sintonizar el 650 AM.

15 ago. 2009

Ubi Sunt

Ubi Sunt

In memoriam

Leslie…

R.I.P


Desnudo el silencio

al interior de una imagen.


Tus 15 años, más de los que parecían.

El tiempo nos volverá a unir.


Las palabras cantadas por tus labios la tarde anterior ahora me devoran.


Se abrió una flor y

partiste en un suspiro.


La muerte no asesina la belleza.


Tú mano sobre el aire sostiene mi mano,

que encuentra vació el espacio de tu cuerpo.



* Ubi Sunt: Concepción de la vida en la tierra como un simple tránsito hacia la vida eterna, la que sigue a la muerte.

Luis Vaca.

6 ago. 2009

recuerdo de una noche oscura...


Después de hacer el amor con una mariposa.
Nada que decir sobre el silencio.
Caen un par de plumas negras,
Como la sangre espesa y dulce del amor masacrado,
Disuelto en un charco de agua.

Afuera, luces.
Adentro tu violeta violencia me quebró las rodillas.
Ya no sé realmente si era mariposa, o sólo tu reflejo.
Pero sigo orando, con plegarias que sólo los ángeles conocen,
Rezo de-espaldas, de-manos, de-snuda,
Rezo florida en el desierto cómo los ángeles sólo pueden hacerlo,
Con gritos de nostalgia que destrozan
Las velas mientras arden tiritando.

Estoy enredada en tu barba.
Me arranco los adjetivos,
las palabras inservibles que caen
como el eco de los clavos martillados
en una pared que separa lo que nunca estuvo unido.
Te extraño.

Del silencio nada.
Desconozco los signos de la muerte,
que llevo tatuados en la espalda,
al ras de los huesos.
Aprendo letanías para ayudarme en soledad
manos de artesano... creame
labios de veneno... desbocame
risa sin sentido... llename
estrella fugaz... recuerdame
leche tibia... envuelveme
ira contenida... mátame
déjanos en la locura
amen.

Vago con mi lengua de mariposa entre tus piernas,
tu pecho, tus labios hombro-cuello.
No. Yo no voy a hablar del cielo.
Mi sitio no es cielo.
Mi sitio es este rincón entre tus brazos
tus ojos, costillas y tu palpitar negro.
Yo que soy un recuerdo de la aurora en este espacio-tiempo,
la risa fugaz de una noche de otoño.
la siempre desheredada,
tu asesino de palabras hoy me dejas,
ya no estas.

28 jul. 2009

Ella mató al amor.

No tenía nada que perder, por lo menos antes de aquel momento. Ahora que lo pienso fue un vil estupidez, no había necesidad, díganme, acaso no es de molestarse que todo este bien, sí, bien, tal cual moralismo y, que de pronto, este mal, sí, también hay que decirlo así cual diabolico significado, porque no nada más por que ella vistiese de angel significaba que no fuera el pinche diablo, vamos, es bien sabido que la figura satánica es mostrada a travez de siglos como la belleza efímera que devora las almas, así, justamente con esa imagen quiero que se queden de ella. Pero ese no era el problema, a mí no me asusta el diablo, en todo caso me daba más miedo Dios, porque si antes de aquel acto ya era medio cabrón, después, seguramente me pisotearia con su solemne talón hasta hacerme añicos.
No debí haberle invitado aquel trago, pero si a reclamaciones pasadas nos fuéramos, debí masturbarme esa mañana para no haber tenido ganas de coger, pero si mis ideas filosóficas se ponen rudas, no debí haber nacido para no haber realizado aquella pendejada. Papá, mamá, alguno de los dos, o ambos también tuvieron la culpa por haberme hecho tan pinche neurótico. Era solo una cerveza y una cogida. Además pensándolo bien ni me alcanzaba para pagar el privado, menos el hotel, con los cincuenta pesos que me cargaba sólo dejó en claro los buenos roznes que nos dimos, pero ese fue el preámbulo de todo. No fueron ni cinco minutos, ya la tenía bien dura, ya andaba bien pedo. Ella no, sé claramente que ella tenía todo calculado, no les digo que es el pinche diablo, y lo digo en presente porque sé que un ronda por ahí, porque el mal es inmortal. Yo ya no quería pedir otra cerveza, si ella lo hubiese sabido se habría dado cuenta de que no lo hacía no porque ya no se me fuese a parar, sino que ya no tendría para pagar por su amor, maldita sea la ignorancia maldita. La muy estúpida rompió con el ciclo sagrado del faje, tiró la cerveza, licor sagrado,Dionisio debió escupirle la cara en ese preciso momento,pero no sucedió nada, sólo se derramó aquel vital liquido hasta desaparecer entre mi entrepierna.Entonces comprendí, ya no habría amor, ya no habría futuro, ya no habría un mañana.
-Esto fue lo que declaro el cabrón señor.
-¿Así tal cual?.
-Bueno, no precisamente, lo último lo cambiamos por aspectos de esteticidad, además lo que dijo en realidad altera un poco el proceso de la historia.
-¿Pues qué diablos dijo?
"... ella derramo su cerveza en mi pantalón y tras sentir ése frió burbujeo en mi entrepierna , mi escalofrío no tuvo otra opción que pedirme que le matara. Y entonces mis manos la estrangularon. "

Esas cosas no se hacen...

Tomé el encendedor que había caído de su chamarra, y prendí un cigarro.
- Nunca había hecho algo así - dijo Mariana apenada
- Siempre hay una primera vez - contesté fríamente

Mariana se levanta de la cama dejando ver su espalda, su culo desnudo y ese tatuaje con las iniciales M.R. envueltos en una cinta que decía "Siempre tuya". Pinche vieja cursi.

- De verdad, esto... bueno, nunca pensé que podría hacerlo.- recogía su ropa torpemente mientras yo la observaba desde la cama. Sacudí el cigarro y tomé la botella de cerveza que estaba junto al buró.
- ¿Entonces, por qué me buscaste?
- No lo sé, pensé que ahora que estas con Manuel,-la interrumpí
- No estoy con él, al menos no como piensas-
- Es solo que, pensé que acercándome a ti podría regresar con él-lo dicho piche vieja pendeja.
- No sabes nada de Manuel
- Pero tu sí
- Yo lo único que sé es que en un wuey confundido, coge conmigo pensando en ti
- De verdad??- ingenua...
- Si de verdad,
- Pero sigue contigo, es decir... tu eres genial, inteligente, simpática, hermosa. Si piensa en mi ¿por qué no regresa conmigo?
Me encojo de hombros, soy sincera, no lo sé.

Me pongo sólo el pantalón, me bajo de la cama y camino hacia ella que se ha vestido, apago el cigarro, y bebo de la cerveza que aun está fría. Me acerco lo suficiente para oler su perfume dulce, meto mi mano bajo su playera que tiene bordada la palabra Bebe sobre sus tetas. La beso, yo también quiero saber que ve Manuel en ella, por qué piensa en ella cuando coje conmigo.

La empujo lentamente sobre la cama, hago malabares para que la cerveza no se derrame.
- NO, ya no, esto fue un error. Estas cosas no se hacen.

Me queda claro, ahora lo sé, no tiene respuestas, me rechaza y al ponerse de pie derrama la cerveza en mi pantalón, yo tras sentir ése frió burbujeo en mi entrepierna, y un escalofrío que recorre mi espalda desnuda, sé que no tengo otra opción, ni ella ni yo.

Y entonces mis manos la estrangulan.

Ya no habrá dudas, Manuel solo pensará en una de nosotras cuando haga el amor.

27 jul. 2009

Cerezas y Sandía

Francisco, Paquito para los amigos, lo tenía todo. O eso siempre le decían. ¿Por qué? Porque era soltero y todo sus amigos ya se había tenido que casar o juntar, que para ellos era lo mismo: ya se habían chingado. Y Paquito era libre, gastaba su dinero en lo que quería. Tenia una tele gigante, DVD y horno de microondas. Dichoso tú, le decían cuando se tomaba una cerveza con los amigos de la cuadra. Tienen razón, pensaba Paquito mientras tragaba la cerveza.

Trabajaba en una carnicería, era un buen empleado, el único que no le robaba al patrón y el patrón lo sabía y se lo agradecía regalándole de vez en cuando filete de primera. El filete que no estaba a la venta, por que la perrada, decía el patrón, se cagaría al ver el precio. No, ese filete tampoco se vendía a restaurantes, era como un cargamento de la mejor droga del mundo, solo uno pocos conocidos del patrón tenían el privilegio de probar esa carne. No me falta nada, pensaba Paquito, mientras preparaba su jugoso corte.

Paquito hacia mucho que no tenía novia, por lo que las visitas a los masajes de ‘la nena’ eran cosa de cada quincena. Era cliente consentido, pagaba sin regatear, nunca pedía nada extraño y siempre se venía en silencio.

Pero un día la conoció. En el autobús rumbo al trabajo. Ella se subió a unas pocas cuadras antes de que él tuviera que bajar. Era delgada, morena, de cabello y ojos negros. Olía a cerezas y sandía. Pensó en ella todo el día y pensó que en realidad nada tenía. Se dijo que daría todo por saber su nombre, su horno, su tele gigante, su DVD, su carne de primera. Todo!. Pensaba en el olor de su perfume mientras cargaba una res en canal sobre su espalda.

Pasaron varios días hasta que volvió a verla en el autobús y se bajo triste a trabajar. Espero pacientemente hasta el día en subieron al mismo autobús y se pasó de largo la carnicería. Se bajó hasta que ella se bajó dejando detrás un rastro de cerezas y sandía. La siguió a buena distancia. Su corazón latía con fuerza y trataba de armar alguna frase coherente para hacerle plática sin asustarla. Ella fue deteniéndose lentamente hasta llegar junto a un joven. Se dieron un pequeño beso en la boca y tomados de la mano siguieron caminando. Paquito paso a su lado con paso apretado y siguió andando sin rumbo fijo.

Ese día no trabajó. Regresó a su casa, buscó entre su colección de películas porno y escogió una hardcore filmada a finales de los 70’s y remasterizada en DVD. Comenzó a meneársela mientras se desarrollaba una escena al estilo de las películas de detectives y una voz en off narraba en alemán la escena. Era una pareja en el bar, el tipo le metía mano a una bailarina y ella parecía resistirse mientras hacia muecas de placer. El tipo lograba desnudarla, la empinaba sobre una mesa y le metía un puño completo en la vagina. De pronto la mujer lograba escapar del puño. La narración siguió: al ponerse de pie, ella derramó la cerveza en mi pantalón y tras sentir ese frío burbujeo en mi entrepierna, mi escalofrío no tuvo otra opción que pedirme que la matara. Y entonces mis manos la estrangularon.

Paquito se vino en silencio y comenzó a olvidarse de ella.

Con el beso temido / Ricardo Arce

Aveces, le temo a la muerte
cuando pienso en ella
como una señora de buen talle
y mejores nalgas.

Temo
ser aplastado por su culo inmenso
o devorado
por una boca sin dientes.

Es un lengua ignífera
que me arde la sangre
y funde mis huesos.

La noche nos grita
palabras de tigres,
de leones
y asesinos
muertos de sueño.

Me escondo entre esas cobijas
atizadas de silencio
no soy nada
me repito
un cuerpo con huesos
blancos
y dientes podridos
mordiendo el frío.

Temo, también
los martes que te buscan
te cambian el nombre
te ponen disfraces
y te hacen parecer
una ramera
que cobra caro,
me siento pobre estando contigo
con los martes y contigo,
la lluvia no me alcanza
no me alcanza tampoco
la muerte y el olvido.


Temo
cuando el viento levante tu falda
se desnude tu cuerpo
y mis manos muertas de noche
te sostengan
y te abracen
muerta
de la lluvia de agosto.

25 jul. 2009

Escalofrió por Luis Vaca.

Había entrado en ese bar con la única firme intención de tomar un par de tragos y llegar a tiempo para la hora de la cena con la familia de mi novia. Una heineken por favor, dije al hombre de la barra.

No tenia la intención de hablar con nadie, solo buscaba relajarme, siempre me pongo nervioso antes de conocer a los padres de mis novias. Miraba el televisor instalado en una esquina del techo en la parte norte del bar, trataba de concéntrame en el partido de fútbol, entonces escuche una voz sumamente seductora, un tono parecido al de la pelirroja que sale en Roger Rabbit.
Ella dijo: Citrus Martíni por favor. Como por impulso o más bien por instinto gire mi cuerpo. Quede pasmado con esa silueta. Ella agito su bebida, sonrió, dejo uno de sus zapatos apoyado sobre la punta del sexy tacón que tenía por calzado. Yo me estremecí con la imagen. Le pedí al tipo de la barra que le diera otro trago de parte mía, y al escuchar su Gracias, yo quede totalmente pagado. Esa voz me estaba volviendo loco. Le pregunte -¿Qué haces sola en un este sitio?
-De paso, nada en especial. Empezamos una plática de esas totalmente random, hasta que ella dijo: -¿Me quieres coger verdad? En ese momento yo había tomado de mi cerveza y casi le escupo el trago sobre su escote de la risa sorpresiva que me provoco –No, bueno si, pero no de ese modo, bueno si, pero me has tomado por sorpresa.

Salimos de ese bar, mi departamento estaba justo en la esquina, así que lo propuse, ella accedió.

Llame a mi novia, le dije que un amigo estaba en la cárcel y que como buen abogado tenia que atender al llamado, que la profesión es caprichosa y que soy muy ético. Ella acepto mi pretexto como verdad y me dijo que en otra ocasión podría conocer a sus padres.

Estaba emocionado como un niño de secundaria cuando se va coger a la “buena” del salón, mis ojos brillaban y sentía como latía mi corazón. La tome de la mano y caminamos hasta mi departamento. La dosis empezó en el ascensor, yo vivo en el piso 8, me percate que lo abrieron como en el 4, pero no nos importo, seguimos en nuestro asunto y la prudencia del inquilino que decidió tomar el próximo ascensor después de ver ese espectáculo nos ayudo a subirle de tono.

Llegamos, se sentó en mi reposet cruzando la pierna, movía el tobillo de su pie derecho como llamándome. Fui al refrigerador, solo tenia cervezas, destape un par.

Ella se puso de pie para recibir la bebida, una vez mas dijo ese gracias que me enloquecía, y aproveche la ocasión para darle un generoso agarrón de nalgas.

Nos sentamos en el comedor, me miraba jocosamente a los ojos, mordía sus labios, pasaba sus dedos entre sus cabellos, reía, me enloquecía. Fui por otras 2 cervezas, con las que daría por terminada la plática para pasar a lo que originalmente habíamos acordado que iríamos a mi depa: coger.


La cervezas estaban llenas, ella se paro para ir al baño, le indique la ruta que era bastante obvia, al ponerse de pie ella derramo la cerveza en mi pantalón y tras sentir ése frió burbujeo en mi entrepierna, mi escalofrió no tuvo otra opción que pedirme que la matara.

Y entonces mis manos la estrangularon.

20 jul. 2009

GENESIS DE LOS SUEÑOS

Los sueños son un espacio breve, tan solo un destello utópico de la mente que se encuentra fuera de la realidad.
Es el instante mas parecido a los estados de estupidez por los que transita de forma cíclica el hombre a lo largo de su vida.
Carecen de perdurabilidad o trascendencia, son como breves espasmos durante el acto sexual; llegan sin esperarlos y se pierden en el aire sin posibilidad de recuperarlos.

Los sueños son el refugio de los temerosos de si mismos, la expresión psicotica de una mente reprimida, cuya realidad dista en demasía de satisfacer sus necesidades. Son la gran expresión y mayor semblanza de las limitantes que el propio ser humano se impone a si mismo.

Y sin embargo se presumen, se platican y se comparten.
Los sueños son una minúscula sinfonía de locuras tatuadas en la mente humana que comienzan a engendrarse al nacer.

18 jul. 2009

DESDE EL DF E HIDALGO, NO ES LO MISMO PERO IGUAL

ASI ES, ESTAMOS EN EL DISTRITO FEDERAL mañana nos vamos a HIDALGO, NO ES QUE SEAMOS OMNIPRESENTES, SINO QUE ESTAMOS AL TANTO Y ESPERANDO EL MOMENTO DE PRESENTAR LOS TEXTOS EN TLAXCOAPAN EN HIDALGO, EN LA FERIA DEL FERROCARRIL NO HAY MUCHO QUE DECIR, NO ESTAMOS EN ESTADO DE HACERLO,. la cosa es , que las letras y otras adicciones nos inundan a altas horas de la noche, tratamos de no hundirnos en ellos pero finalmente, quien puede resistir estas mmm... NOS VEMOS PRONTO, NOS VEMOS DE CUALQUIER FORMA. Generalmente será en la calle, o en algún lugar non santo, o quizás en sus malos sueño... igual ahí nos vemos.



ATENTAMENTE:

colectivo Luis Gustavo Franco

PD: de Laura: nomamen nomamen no mamen el saxo de The MArs Volta esta dormido en el piso de arriba
eeeeaaaah viva la familia!!!

8 jul. 2009

Primer ejercicio: un cuento corto acerca de lo sueños

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7 jul. 2009

Rivotril

Los autos pasan silbando a mi lado; zuimg zumg!!!. Me gusta ver la autopista, creo que llevo dos días aquí, sentado a la orilla de la carretera, quizás más. No lo sé, no lo recuerdo. No he dormido desde la última vez que la vi, mas bien no he dormido desde que la conocí, de eso ya casi un mes.

Todo comenzó cuando la vi, sentada a dos asientos de mi lugar, en ese momento leía que si te concentras lo suficiente en algo o alguien antes de dormir, las posibilidades de soñar con ese pensamiento aumentaban. Cada noche la imaginaba hasta que cerraba los ojos: soñaba nuestro primer encuentro, su sonrisa y el olor de su cabello. Veía su falda roja, su blusa blanca y cómo en pasos pausados llegábamos a ese lugar fuera de la ciudad donde siempre crecen flores amarillas, rojas y naranjas todas con largos tallos. En el sueño siempre le regalaba una rosa roja, entusiasmada la estrellaba contra su pecho haciendo saltar los pétalos y diciéndome “te amo”.

Pero me traicionaba el inconsciente, de repente en mi sueño, ella me rechazaba, gritándome en cámara lenta, destruía y me lanzaba la rosa amenazándome y burlándose de mí ¿por qué iba a besar y decirle “te amo” a un extraño? Se reía de mí humillándome, hasta que me obligaba a caer de la cama. Despertaba sudando, susurrando su nombre, y maldiciéndome por no tener el valor de llamarle a media noche y citarla en el lugar de las flores amarillas, rojas y naranjas.

Así todas las noches, siempre el mismo sueño, nunca me atreví a llamar. Por eso prefería no dormir, los ojos se me hundían en dos lagunas oscuras, mientras mi familia señalaba: “o estás enfermo o te estás convirtiendo en asesino serial”; mi madre quien tenía conocimiento de todas las drogas legales me abasteció de rivotril.

Y esa misma noche me dispuse a dormir dos días. Las pastillas tardaron en surtir efecto, lentamente caí en un sueño pastoso y profundo, en él recorría calles y laberintos hasta llegar a su casa, ella me esperaba con los brazos y el deseo abiertos,… con un grito ahogado la tomaba en mis brazos besándola mientras ella jugaba a esconderse, corría riendo, gritando mi nombre, su olor penetrante a coco y lima me hacia encontrarla, y tomarla nuevamente hasta que llegamos a su sala de tonos naranja amarillos y rojos, su boca y toda ella se abrió a mí, al finalizar y como en cada noche saqué una rosa roja que estrellé en su pecho haciendo saltar los pétalos y ella sonriendo me dijo “te amo”.

Creo que desperté dos días después, o quizás tres, aquí junto a la autopista en este espacio de pequeñas flores amarillas, llevo pijama, y un frasco de rivotril en el bolsillo de la bata, tengo las manos llenas de sangre, y un olor penetrante a coco y lima. Creo que aun sueño, pues sigo escuchando que ella grita mi nombre y dice te amo. Espero poder dormir.

6 jul. 2009

A veces sueño que sueño

It's too dark to see the landmarks.
I don't want your good luck charms.
I hope you're waiting for me across your carpet of stars.

Mark Sandman

Cuando era niño y tuve conciencia de que soñaba, le pregunté a mi madre qué eran los sueños. Ella me respondió que eran las cosas que pensábamos durante el día pero sin que nos diéramos cuenta de ello y solo lo recordábamos mientras dormíamos. Como los sueños para mí eran un misterio, su respuesta misteriosa me pareció convincente. He dejado de creer en muchas cosas que creía de niño, pero tengo casi treinta años creyendo que es verdad lo que mi madre dijo sobre los sueños.

Anoche soñé a Carolina nuevamente, pero ya no la soñé como la hermosa adolescente pelirroja que era cuando salimos de secundaria. Ahora se veía vieja y cansada, con varios kilos de más y muchos años a cuestas. En el sueño recordé que siempre que la soñaba me llenaba de gusto por que tenia más de quince años sin verla.

Hace un par de años me surgió la necesidad de volver a encontrarla. Y no tener ni una pista de ella me llenó de frustración y vinieron los sueños donde corría a su encuentro y ella me recibía con su cálida sonrisa y yo iba con la firme seguridad de que tendría el valor de decirle: Carola, me gustas desde que jugamos Pole Position al salir de clases y porque nunca me acusaste por la revista pornográfica que escondía en la mochila cuando tu eras jefa de grupo.

Luego me acercaba a ella y el sueño se descomponía y parecía que en realidad no la había estado buscando, sino que ella siempre había estado conmigo y por lo tanto ya sabia lo que yo iba a decirle o ya se lo había dicho y ya no tenia importancia. Entonces el sueño se hacia incongruente y se disolvía para formar otros colores y otros rostros. Y yo despertaba con la tristeza mordiendo mi corazón y el resto del día me sentía como me sentí cuando tenía cinco años y me extravié en el centro y mi padre me encontró llorando sentado en un macetero.

Hace unas semanas regresé a mi ciudad y fui al dentista porque una muela se me rompió por masticar una piedra camuflajeada entre los frijoles. Yo estaba sentado con la boca abierta viendo el reflector cuando tocaron a la puerta. Era el técnico que esperábamos con la pieza y cuando lo ví, no pude evitar tratar de sonreír con el taladro metido en la boca. Era uno de mis compañeros de secundaria. No recordaba su nombre. Fue de gran ayuda que primero lo saludara el dentista. Platicamos un ratito, solo lo necesario, pues mi amigo tenía prisa: a qué nos dedicábamos, en dónde vivíamos, qué habíamos estudiado. Se fue convencido de que me dedicaba a buscar huesos de dinosaurio. Y antes de que se fuera no pude evitar preguntarle ¿no sabes qué ha sido de Carolina? Me miró extrañado pues no la recordaba.

Anoche soñé con Carolina. Pero al verla vi con tristeza que no era como en mis sueños anteriores y la evité durante todo el sueño. No le dirigí la palabra. Estábamos en algún tipo de reunión sin sentido, de esas que solo puede haber en sueños, y al terminar, todos subimos a un autobús que nos llevaría de regreso a casa. Por momentos parecía un barco de madera más que un autobús. Uno a uno se fueron bajando sobre una calle larguísima y ridículamente angosta. Durante el viaje, Carolina y yo nos sorprendimos mirándonos de reojo y cuando ella bajó, miré con atención el lugar y la casa a la que entraba. Tuve la certeza de que regresaría a buscarla. Me acomodé en mi asiento y seguí atento a las extrañas calles y casas entre las que viajábamos y a la niebla espesa que nos iba envolviendo poco a poco. Llegó mi turno de abandonar el barco-autobús y regresé a la oscuridad de mi cuarto.

5 jul. 2009

Despertar

Las cosas siempre pueden empeorar, lo mejor de los sueños es que solo duran lo suficiente para llevarnos a la cumbre de la histeria, y en un espasmo, despertar.


Afortunadamente todo fue un sueño, solo eso. Por un instante viví decenas de momentos en fracción de segundos, y ahora giro placidamente en mi cama. Las sábanas son frescas, el sueño ha sido tan real que me duele la cabeza y siento el cuerpo entumido.

Se siente como si ese microbús en verdad me hubiera embestido. Tengo un poco de cansancio, no vendría mal dormir un par de horas más y dejar que todos estos síntomas falsos me abandonen.

Como pude capturar tantos momentos y emociones en tan pocos segundos, la temporalidad del sueño es muy extraña, por instantes sentí el letargo y la lentitud del tiempo.

Tengo que dejar de leer las notas policíacas, esos atropellados de todos los días se cuelan hasta en los sueños, si, eso es, el sueño encaja con la narración de la nota de el Lunes pasado. Seguramente mi mente se dio a la tarea de recrear el acontecimiento en mi sueño. Yo cambiando de acera por la avenida, el semáforo en rojo, un camión de transporte público a exceso de velocidad no logra frenar, me embiste, soy lanzado por el aire algunos metros, en una fracción de segundos me lleno de recuerdos de lo que he vivido, regreso al duro pavimentó rodando, siento raspones, golpes y de pronto silencio… Escucho murmullos, ambulancias, me suben en una, siento el cuerpo rígido y no puedo abrir los ojos.

Parece que el sueño hubiera durado una eternidad, o que pase bastantes horas dormido.

Será mejor que me de prisa o no llegare a tiempo a la universidad.

En verdad no creí que la mente pudiera influir a tal nivel en el malestar físico. Esto es similar a una resaca.

¡A cabrón, que está pasando!, ¿que hago con estos vendajes llenos de sangre?, me duele un chingo la cabeza, me duele todo.

(Periódico: jueves 02 de julio de 2009.) Como es posible si hoy debería ser martes.

Seguro es una broma, dejare esta porquería de periódico… ¡Un momento! Ese de la fotografía soy yo, -estudiante arrollado por Microbús, es el numero 9 de la semana.-

Por un momento creí que todo esto era un sueño. Alguien a dejado una nota frente a la puerta:
–Hola Ulises, si despiertas no te alarmes, fuiste atropellado el Lunes, por ahora duerme un poco, debes recuperarte de los golpes del accidente, perdiste el conocimiento, me fui a trabajar, un beso. Mamá.


Estaba seguro de que todo era un sueño, bueno, ahora siento el mismo alivio que al despertar de la pesadilla, al menos estoy vivo, que curioso, despertamos de distintas clases de sueño frente a la fatalidad y sentimos ese mismo alivio.

Que extraño, la señora de los jugos no me ha saludado, siempre lo hace. Los taxistas tampoco me hacen caso alguno. Señora, señora, buenos días, me puede decir su hora…
¿Usted si me escucha verdad señor?, ¡no chigues!, ahora si me cargo la chingada.

4 jul. 2009

Piedad. Por Isabela

Últimamente todos los sueños de María la perturbaban, eran trágicos, obscuros, sangrientos y cuando había suerte, sin sonido; se asemejaban tanto a su realidad.
Entrar a ese laberinto de imágenes le provocaba una necesidad de zzzzuicidio.

4:00 AM de un fin de semana, con el verano en la frente y la lluvia en la ventana.

En un intento por engañar al sueño ella negocia el placer con las cobijas, su miedo a quedarse dormida la obliga a distraerse y saciar las ganas del cuerpo; se monta en él de la manera más mundana, - abrázame, susurra ella.
Los espejos que visten ese cuarto, le permiten reafirmar su coherencia, ella gime, grita y te ordena en un segundo que golpes su trasero, una palmada vuela y se queda grabada en el eco de tu sudor; el ardor, en ese grito ahogado que ella suelta para despistar al cansancio.
Los minutos pasan, el calor se vuelve insoportable, la humedad de las sabanas se mide en proporción a las batallas transcurridas, y ella teme tanto llegar al orgasmo, al final de la explosión, a que no llegue la muerte y solo el descanso, a esa maldita necesidad de cerrar los ojos y comenzar a soñar.
Silencio; sólo eso y dos respiraciones agitadas, de pronto María escucha un gemidito femenino, uno ajeno, uno que no es el suyo.

Tú ríes y comentas, -tienes competencia.
Yo me erizo y sujeto tu espalda; de repente otro gemido, uno mas fuerte y su voz, una que pide que pare, una mesa se mueve y se escucha como truena y ella o él caen en un golpe seco; pero no ha acabado el espectáculo de sonidos, otro gemido y el bramar de un azote; nuestra pared vibra y yo te encajo mis uñas, esta vez el golpe retumba en los resortes del colchón, te empiezas a quedar dormido y ríes porque crees que me excita la idea de escuchar gemidos ajenos, los sollozos de ésa, que grita que pare.
Silencio.
Escucho tus ronquidos bajitos y me empiezo a acurrucar, el plañir continuo es realmente escalofriante, es imposible reconocer la diferencia entre el placer y la agonía; te muevo y te lloro que me abraces, los golpes en la pared, de nuevo me asaltan yo solo pongo en la balanza de mi cabeza, las pesadillas y esta madrugada que parece infinita.
Volteo y miro el reloj, son casi las siete; suspiro y pienso en el alba y en que he librado ha la madrugada, a la pesadilla, a mi. Te abrazo y me dispongo a prender la tv; alguien toca la puerta, te intento despertar, pero tú aún sueñas, me levanto, me cubro con la sabana y pregunto quien es; pienso que es muy temprano para que servicio al cuarto nos interrumpa; una voz grave me contesta que es recepción, me asomo por la mirilla y entre abro la puerta.
Un policía, el gerente y el encargado piden disculpas y me preguntan con miedo y seriedad, si la noche anterior escuchamos algo en la habitación continua, al mismo tiempo que veo como la mucama saca una sabana como la que me cubre pero pintada en sangre.
Silencio. sszzilencio, szzilencio, zzzilencio, zzzzilencio

- Tuu tuu tuu tuu tuu tuu
Él se levanta, apaga la alarma, María suda y tú la abrazas.
-¿otro mal sueño, querida?
María voltea, el sol ya la desviste y el reloj marcando las 11:40 am con una sonrisa de maldad, le dice: Y tu que pensabas que habíamos librado la puta madrugada.
María se tumba en la cama y con el sol en la cara, suplica ¡piedad!.

Velando tus sueños. Por Yosh González

Heme aquí, velando tus sueños.

Mientras Baco resbala por mis entrañas, los martirios del viñedo me intoxican con alma. La sangre del Creador se mimetiza con la mía y una pócima hereje fluye por mis venas a velocidades mediocres que no asemejan el fluir sangrante de creativa inspiración de mi Staedtler Triplus Ball.

La llama de la pasión ha mermado. Fue remplazada por el agónico mas fiero fuego de un cigarrillo cuyo hedor clandestino oculto de esos, tus finos ojos que ahora miran sin mirar al Universo irreal.

Ráfagas de mares encendidos con aroma azabache se abrazan al albus manto pulcro y sacro; testigo de ya seis batallas que a los dos nos dio muerte, otorgándonos la vida. Y bendigo tu blanco abrigo por cuidar el campo bañado en café con aroma a deseo.

Heme aquí, velando tus sueños, aun cuando los míos yacen extintos… Por cada bocanada tuya que roncas, en mí se libera un suspiro.

3 jul. 2009

"LA MUJER DE MIS SUEÑOS" Ricardo Arce

Apretó los ojos y paró la trompita de pescado
Soy anfibio, dijo
Eres molusco, contesté
Besé con ganas de arrancarle los labios, pero sólo los dejé morados
Se quitó la ropa despacito, con cadencia, al ritmo del azote de las olas del mar y del baile lunar
Qué fresa, calzones de corazoncitos, mencioné mientras los olfateaba como animal, como un hombre animal
Idiota, no son fresa, son lindos
Se zambulló en el mar y ese culo rosa y duro y esas piernas de nardo, desaparecieron
¡Puta! Entristecí
Encendí lo encendible, un cigarro y la noche estalló en una melancolíabrutal, de brutal melancolía hizo su aparición con ese astro, harto mítico, redondo, ensangrentado y naranja, embarazada de conejos y de poetas que no tienen nada que hacer
Las olas alcanzaron a morderme los pies
Patalee con el silencio haciéndome cosquillas
Bajé la mirada
Estaba dura
¡Me lleva!
¿Y ‘ora?
Me quité la ropa, me fumé todo de un jalón y me hundí en el mar
Escuché su canto
¡Chingón!
Por eso las olas huían, escapaban escandalizadas de su canto, peces y estrellas sumergidas, derrotadas por su voz… por sus cien voces
Abrí los ojos, la noche ahí estaba, sumergida en los ojos de Dios, y Dios no sabía que todo eso pudiera caberle, tenía espacio para alguien más
Chiquita, ven a mí, te amo
Salió de entre corales y montada en un pulpo gigante, sus cabellos de algas verdes, sus tetas de concha y su cola de sirena.
¡Ah chinga! ¿Por dónde se mete?
Poseidón enfurecido saca su tridente y lanza rayos láser que duelen un chingo, que queman y hacen que la piel se te ponga negra chamuscada.
¿Qué pez Acuaman?, yo sólo quiero echarme un palito
(lloré)
Un cangrejito salió bailando y cantando “Bajo el mar, bajo el mar nadie nos fríe ni nos cocina en un sartén”
Bailo y me imagino al cangrejito al mojo de ajo
Cien tritones salen con su su chisme colgando, se acercan con ojos de deseo

¡¡¡¡Noooooooooooooooooooooooooo!!!!


Asuputaremadrenomecojanculerosquedueleyonomasquieroalamorrabuenaspiernasdarlepadentrodeochojetesusencremitaafeitensealmenos

Despierto
estoy solo

El ataque. Jaime Garba.

-Cierra los ojos. Dijo Esmeralda a Raúl que aun parpadeaba por toda la habitación oscura. –¿Y si regresan?. –¿Quiénes?. Preguntó ella. –Los monstruos. Contestó él con la voz entre cortada. Esmeralda comentó que los monstruos no existían, pero esa afirmación proveniente de alguien como ella no daba nada de calma. No era su madre, no era absolutamente nada con él, qué certeza podría otorgarle una desconocida. –Vendrán. Dijo Raúl. Lo habían hecho ayer, antier y cada día desde que se habían mudado a aquel departamento. Sus padres, quienes estaban en la fiesta de los Perez, de aquellos hipócritas amigos. Se burlaban cuando apagaban la luz aun contra la voluntad de aquel indefenso ser, pero la risa se suplía por castigos matutinos cuando las sabanas amanecían con los orines de manufactura temerosa por el ataque de los monstruos. Sabía que exageraba, nunca lo atacaban, se metían por debajo de la sabana, debajo de la cama, le pasaban por encima, por un lado, pero nunca le ponían una mano encima, o una garra, o lo que fuese que tuvieran.
-Cierra los ojos. Dijo Esmeralda a Raúl viendo el reloj desesperada. Ya tenían que estar los señores García para esas horas. El cobrarles más no le alegraba del todo, porque sabía que aquella noche tenía ganas de echarse un buen revolcón con su novio Genaro. A nuestro infante protagonico no le importaba eso, no sabía de sexo, sólo de monstruos, era un experto en eso.
Esmeralda salió de la habitación ante las suplicas. Se quedó sólo, ya no gritaba, ya no había a quien gritarle, miró su habitación, cada especifico espacio que le permitiera descubrir de dónde saldrían sus enemigos esa noche. Quería sentirse valiente, quería que olfatearan valor y no temor.
Pasaron las horas, tal vez minutos, aun no tenía noción del tiempo, pero definitivamente algo pasó, la puerta principal se abrió, Raúl pegó un fuerte brinco, sus parpados quienes instantes atrás habían caído rendidos tuvieron que despertarse estrepitosamente. Un paso, dos, se acercaban, como siempre no le tocaban, venían por un lado, por el otro, por debajo. Dentro de todo se sentía seguro, todo hasta que… Los sentía, los olfateaba, estaban más cerca, lo tomaron, atacaron sus mejillas con liquido babeante, lo estrujaron intentando quebrantar su suave cuerpo, se pusieron sobre de él, uno por cada lado, estaba perdido, no lloraba, gritaba desesperado que alguien lo salvase, no había nadie, sólo los malditos monstruos. Se dejó vencer, cayó rendido, como un cadáver seco y desarropado en la cama de su habitación. Cualquier personaje externo hubiese percibido el aroma a orines
El despertador sonó, eran las siete, Raúl se levantó con la certeza de que ya no habría monstruos, en aquel nocturno ataque los mordió, los atacó ferozmente mientras estaban sobre él, los orinó, sabía que si aquel liquido saldría de su cuerpo de cualquier forma, sería mejor que fuera sobre de ellos, para aniquilarlos, o, por lo menos humillarlos, despertó un poco feliz, había tenido un poco de venganza. Salió al comedor, sus padres yacían sobre la mesa estereotipadamente. Lo miraron coreografiados, fruncieron el seño, su mirada era penetrante. Raúl se sintió extraño, se acercó más y más, parecían desconocidos, y ¿cómo no? Quién diablos se atreve a orinar sus padres… y nadie se atrevería a decir que soñar, es unbuen pretexto.

22 jun. 2009

Regalos perdidos. Por Isabela Ceja

Te leo y suspiro, suspiro porque llegan ráfagas de recuerdos,terremotos de emociones y la visita de Khaos.

Me siento a mirar por la ventana, contemplo como se derrumba todo y clamo y te grito que me ayudes porque todo se desmorona, descubro que no me escuchas porque mi voz se ha vuelto un susurro, un cuchicheo lleno de llantos y bramidos casi imperceptibles.
Intento cambiarme de lugar, de ventana, de sonido, pero nada, el único que me escucha y responde es Ares, mis ganas se acaban y solo me queda abrazar al silencio.

Artemisa me acompaña a la cama, me sumerjo en la sabanas con la esperaza de llegar a mi cita con Morfeo y pedirle que me lleve a tu lecho. Comenzamos el viaje y apareces, solo que he olvidado que soy presa de tus parlamentos, olvide que en los sueños no se habla, porque ya todos tenemos nuestros diálogos repasados, con tristeza espero que logres leer la melancolía de mis ojos y recuerdes que hay una Diadres atrapada en mi que te necesita.

Apolo emerge y el tiempo se acaba, despierto, abro mis sentidos y me acerco un poco al filo de la ventana, esperando tener éxito, pero el bullicio de Eris con el de una Quimera que solo vomita y despotrica fuego me impiden pensar en un nuevo plan.

Necesito un plan, te necesito aquí.
Quizá solo perdimos la flecha que hace tiempo nos regalo Cupido, quizá solo haya que encontrarla o quizá sin querer la destruyeron los dioses que han pasado a nuestro lado este ultimo mes.



Carta de una ninfa extraviada.

20 jun. 2009

Dos poemas de Bolaño (en lo que salimos de la sala de espera)

Ojos

Nunca te enamores de una jodida drogadicta:
las primeras luces del día te sorprenderán
con sangre en los nudillos y empapado de orines.
Ese meado cada vez más oscuro, cada vez
más preocupante. Como cuando en una isla griega
ella se escondía entre las rocas o en un cuarto
de pensión en Barcelona, recitando a Ferrater
en catalán y de memoria mientras calentaba
la heroína en una cuchara que se doblaba
como si el cabrón de Uri Geller estuviera
en la habitación vecina. Nunca, nunca te encoñes
con una jodida puta suicida: al alba tu rostro
se dividirá en figuras geométricas semejantes
a la muerte.
Inútil y con los bolsillos vacíos
vagarás entre la luz cenicienta de la mañana
y entonces el deseo, extinguido, te parecerá
una broma que nadie se tomó la molestia
de explicarte, una frase vacía, una clave
grabada en el aire. Y luego el azur. El jodido
azur. Y el recuerdo de sus piernas sobre tus
hombros. Su olor penetrante y extraño. Su mano
extendida esperando el dinero. Ajena al dictado
de la tribu. Un brazo y unos pies pinchados
una y otra vez; espejeantes en la raya que separaba
o que unía lo esperado de lo inesperado, el sueño
y la pesadilla que se deslizaba por las baldosas
como la orina cada vez más negra: whisky, coca-cola
y finalmente un grito de miedo o de sorpresa, pero no
una llamada de auxilio, no un gesto de amor,
un jodido gesto de amor a la manera de Hollywood
o del Vaticano ¿y sus ojos, recuerdas sus ojos detrás
de aquella cabellera rubia? ¿Recuerdas esos ojos que te hacían llorar
de amor, retorcerte de amor en la cama sin hacer
o en el suelo, como si el mono lo tuvieras tú y no ella?
Ni siquiera deberías recordar esos ojos. Ni un segundo.
Esos ojos como borrados que parecían seguir con interés
los movimientos de una pasión que no era de este jodido
planeta: la verdadera belleza de los fuertes brillaba allí,
en esas pupilas dilatadas, en las palpitaciones de su
corazón mientras la tarde se retiraba como en cámara rápida,
y en nuestra pensión de mierda se oían de nuevo los ruidos,
los vagidos de la noche, y sus ojos se cerraban.

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Un resplandor en la mejilla (Fragmento...)
paisaje de cisnes instantáneos

Ya no sé que decir, alguien me acaricia el pelo y dice
que estoy echando sangre, alguien pasea sus uñas
por mis mejillas y dice que me ama. Y aún me aman
dos niñas que se pierden constantemente por bosques nevados.

Aún me aman dos niñas pero yo hace mucho tiempo asocio el
color azul con la muerte, el rojo con la infancia
llena de bolcheviques y sexo, y el amarillo con carreteras
al atardecer, cuando los vagabundos contemplan
los postes de telégrafo, y las bandadas de pájaros del desierto
regresan del Oeste.

Y parezco un callejón cementerio de tranvias, un
suburbio cubierto de nubes, un poco de azúcar escurriendo
de los labios de un pandillero, que en este caso soy yo mismo,
mirando duramente paisajes interiores, imaginando
con desesperanza otro tipo de manicomio. Otro tipo
de jóvenes doctores. Otras sonrisas paranoicas esbozadas
casi en la superficie de una canción. Y así Utopia
vuelve a aparecer en el centro de las arboledas, las zarzas
vuelven a aparecer en el centro de lso hospitales, los niños
del valle vuelven a oerderse en los departamentos de
los gitanos, y los coches robados vuelan a 150 km. por hora
a donde se supone esta el mar.

Aún me aman dos niñas generosas como el rocío,
como los dibujos estupendos llenos de color de las grandes
carreteras. Visiones que no se destrozan
pero que no sirven para nada. Por el momento Utopía
en nuestro descanso, nuestro baño sauna frenético,
durto como ciertos alcoholes y ciertas plumas, el árbol
al que nos trepamos en las noches de perros y amor, el Buda
que recoge calamares mientras levita en la playa de la luna.
Ya no sé que decir.

[…]

Mi ex mujer se mirará en los lentes negros de un playboy
y le darán ganas de llorar o de poner un disco (duro, breve)
como la fiebre de un niño.

La ternura y la revolución y los poetas pueden dormirse.
Estos días son buenos para los subterráneos voladores, para
los voyeurs de lo abstracto. Alguen apagará la luz
y comentará silenciosamente que las almohadas están
manchadas de sangre.

Ya ni ponerse a hacer silogismos es bueno.
Y tan acertado como siempre, te cagas en el oficio de poeta
cuando es lo único que te queda.

[…]

Por Roberto Bolaño, Jovenes desnudos bajo el arcoiris de fuego, Editorial Extemporaneos, México DF 1979.





Roberto Bolaño cofundador del movimiento infrarrealistas en México.

16 jun. 2009

Metantropomorfosis



Cuando Cucaracha se despertó muy incierta una madrugada de un sueño que no sabía que era un sueño, se encontró en una cama que no sabía que era cama, convertido en un hombre parlante recostado sobre una espalda de piel y huesos, con dedos en las patas y brazos en lugar de alas. "¿Qué me ha pasado?" Preguntó, sin saber qué preguntaba. Miró hacía la ventana e intentó volar y, no voló, pero al caer reconoció a su mamá en un zapato aplastada. Entonces la Cucaracha entristeció y supo que lloraba.

15 jun. 2009

cinema italiano

Pause
Sentada sobre sillón, piernas cruzadas, flor de loto; mirar las imágenes proyectadas por el reproductor de DVD. Película italiana con tema filosófico que termina en lo mismo: desamor. Sentada comiendo frituras en forma de bola, que cae de mis manos hasta llegar entre mis piernas al borde de la timidez.

Forward
Misma sala, película japonesa, yo mirándote mas que a las imágenes que el televisor proyectaba. Tu boca muda, ache muda, siempre silencio, ache de Horacio de tus ojos de asesino silencioso. Acostada sobre sillón te miro mientras me cobijo bajo una manta café, las manos mías, juguetes incansables se vuelven seductoras, y buscan convertir lo convexo en còncavo, y mover las nubes para hacer llover. Tu me miras, con curiosa lujuria, me observas observarte, a distancia prudente para hacerme venir, llegar, regresar. Arrancas cobija café, que se vuelve testigo del encuentro entre tu pelvis y la mía, testigo de este amor violento que me sacude los huesos hasta desquebrajarlos. Estertor muerte a pedazos, pelicula japonesa olvidada por sobrevivientes de la vida diaria, que juegan a ser invisibles.

Play
Abro ojos, miro fritura en zoom in entre mis piernas, observo pelicula italiana sin entender cuanto tiempo fuera de mi estuve pensandote, ache muda intermedia. Giro sobre mi hombro derecho la otra mitad del sillón esta vacío, nada, viento, frío. Crèditos finales, no estas... te has ido.

14 jun. 2009

Mini cuento ateo - por Yosh González

Entonces, Dios dijo: "¡Hágase la Realidad!".

En ese preciso instánte, Adán dejó de creer en Él.

Ha muerto Benedetti; se acabó el desexilio - por Yosh González

"Murió Mario Benedetti, escritor del compromiso". Es el encabezado de La jornada del día de hoy. Se adelantó el autor de la palabra "desexilio". Se vendrán encima los homenajes. Todos los posmodernistas oriundos de Coyoacán o La Condesa discutirán apasionadamente la obra del uruguayo. Los alumnos de CCH o ENP tendrán como tarea leer Andamios. Canal 22, Canal 11, History Channel y la mentira que es el Canal 40 saturarán sus emisiones con información, lecturas, mesas redondas, homenajes, etcétera; todo lo que pueda decirse de Bendetti será dicho en esos medios. La izquierda más intensa elevará plegarias al Cielo, sublimando al escritor al mismo altar en el que tienen al "Che" Guevara, a Lenin, a Stalin, a Rosa Luxemburgo, a Salvador Allende y demás nuevas vacas sagradas de los rojos mal informados. La Academia de la Lengua Española se reunirá, discutirá, conlcuirá que es menester publicar La tregua en edición especial de cien pesos, como han hecho con Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad y La región más transparente. Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsivásis... todos ellos y muchos más dirán cosas como "era un gran amigo", "un escritor comprometido con su obra", "siempre actuó de acuerdo a sus convicciones", "era un gran escritor pero, sobre todo, una persona excelente", "los intelectuales estarán de luto" y demás frases hechas. Las librerías Gandhi, El sótano, Fondo de Cultura Económica, entre otras miles más registrarán las más altas ventas en su historia en lo que a la obra del miembro de la Generación del 45 respecta. La editorial Alfaguara reeditará todo lo que Benedetti haya escrito, así sea un asco; el apellido se traducirá en pesos. Todos los escritores en formación se volcarán en la creación de cuentos, ensayos, poemas que mencionen al recién fallecido. El gobierno estadounidense enviará sus condolencias al pueblo uruguayo, a la familia del escritor y a todos sus fanáticos, olvidando por completo el repudio que arrojaban a ese "peligroso agitador comunista". Madonna lo leerá, Adal Ramones lamentará su muerte, Televisa hará un programa especial y todos en la tv abierta guardarán minutos de silencio en memoria de aquél a quien unos días antes ni siquiera pelaban. Letras libres le dedicará un número, al igual que Nexos. Progreso dedicará artículos junto con Replicante y Algarabía. La Academia Sueca se reunirá y considerará seriamente otorgarle un Premio Noble de Literatura póstumo... obviamente, no lo harán. Finalmente, todos y cada uno de nosotros no hablaremos de otra cosa en estos días más que de la muerte de Mario Benedetti, haciendo a un lado el famoso tema de la influenza.

¿Debemos hacer del hombre un mito? ¿Hay que comenzar a verlo como un dios, un ente sobrehumano? ¿Debemos idolatrar su talento literario sin haber leído si quiera su obra? ¿Debemos discutirlo incansablemente en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras? ¿Qué hacer con respecto a la muerte de Benedetti? Una simple cosa que haría más que feliz al autor; lean su obra y dejen de llorarlo amargamente, pues el escritor pone su voz en el texto. No endiosen al ser, mejor lean al escritor. En pocas palabras, déjense de mamadas. Descanse en paz Mario Benedetti y punto.