14 jun. 2009

Ha muerto Benedetti; se acabó el desexilio - por Yosh González

"Murió Mario Benedetti, escritor del compromiso". Es el encabezado de La jornada del día de hoy. Se adelantó el autor de la palabra "desexilio". Se vendrán encima los homenajes. Todos los posmodernistas oriundos de Coyoacán o La Condesa discutirán apasionadamente la obra del uruguayo. Los alumnos de CCH o ENP tendrán como tarea leer Andamios. Canal 22, Canal 11, History Channel y la mentira que es el Canal 40 saturarán sus emisiones con información, lecturas, mesas redondas, homenajes, etcétera; todo lo que pueda decirse de Bendetti será dicho en esos medios. La izquierda más intensa elevará plegarias al Cielo, sublimando al escritor al mismo altar en el que tienen al "Che" Guevara, a Lenin, a Stalin, a Rosa Luxemburgo, a Salvador Allende y demás nuevas vacas sagradas de los rojos mal informados. La Academia de la Lengua Española se reunirá, discutirá, conlcuirá que es menester publicar La tregua en edición especial de cien pesos, como han hecho con Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad y La región más transparente. Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsivásis... todos ellos y muchos más dirán cosas como "era un gran amigo", "un escritor comprometido con su obra", "siempre actuó de acuerdo a sus convicciones", "era un gran escritor pero, sobre todo, una persona excelente", "los intelectuales estarán de luto" y demás frases hechas. Las librerías Gandhi, El sótano, Fondo de Cultura Económica, entre otras miles más registrarán las más altas ventas en su historia en lo que a la obra del miembro de la Generación del 45 respecta. La editorial Alfaguara reeditará todo lo que Benedetti haya escrito, así sea un asco; el apellido se traducirá en pesos. Todos los escritores en formación se volcarán en la creación de cuentos, ensayos, poemas que mencionen al recién fallecido. El gobierno estadounidense enviará sus condolencias al pueblo uruguayo, a la familia del escritor y a todos sus fanáticos, olvidando por completo el repudio que arrojaban a ese "peligroso agitador comunista". Madonna lo leerá, Adal Ramones lamentará su muerte, Televisa hará un programa especial y todos en la tv abierta guardarán minutos de silencio en memoria de aquél a quien unos días antes ni siquiera pelaban. Letras libres le dedicará un número, al igual que Nexos. Progreso dedicará artículos junto con Replicante y Algarabía. La Academia Sueca se reunirá y considerará seriamente otorgarle un Premio Noble de Literatura póstumo... obviamente, no lo harán. Finalmente, todos y cada uno de nosotros no hablaremos de otra cosa en estos días más que de la muerte de Mario Benedetti, haciendo a un lado el famoso tema de la influenza.

¿Debemos hacer del hombre un mito? ¿Hay que comenzar a verlo como un dios, un ente sobrehumano? ¿Debemos idolatrar su talento literario sin haber leído si quiera su obra? ¿Debemos discutirlo incansablemente en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras? ¿Qué hacer con respecto a la muerte de Benedetti? Una simple cosa que haría más que feliz al autor; lean su obra y dejen de llorarlo amargamente, pues el escritor pone su voz en el texto. No endiosen al ser, mejor lean al escritor. En pocas palabras, déjense de mamadas. Descanse en paz Mario Benedetti y punto.

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