22 abr. 2010

Unos versos.

Me compadezco de los cementerios,
campos que albergaran
tumbas de flores.

Renuncio a sepultar la belleza
del crisantemo.

Le sugiero una muerte ascensional
Pura…

Que se cuelguen de las nubes
como ahorcados
pintando estrellas de colores
en el cielo.

15 mar. 2010

El arte del corazón

La próxima subasta de la reciente creación de Stavensky había dejado atrás el crimen del pueblo vecino. Era una de las maravilla el realismo con la que captaba cada uno de los detalles de aquel corazón en oleo, una de las partes que contenía cada cuadro tenía un relieve tan similar al órgano humano que lo distinguía como sello del famoso pintor.
A la casa de subastas asistían los mejores amantes de arte y científicos, aunque también había gente que solo iba para admirar el cuadro. Se abre la subasta por 350 mil libras mientras revelaban la pieza, un golpe en la mesa de la casa anunciaba el inicio.
Se preguntaban por el famosísimo Stavensky pues no había señales de haber aparecido en la reunión. El dueño de la casa de subastas fue cuestionado por la ausencia del pintor.
-Disculparan la falta de mi fiel amigo y magnífico artista, está tan inspirado en la siguiente creación que no ha salido ni a probar bocado.
Otro crimen en el otro pueblo se anuncia. El asesinato del recién nacido, causaba desesperación y miedo.
Mientras relataba los hechos la madre, la reciente viuda acude al velorio.
-¿También usted noto la presencia del gato?
- Si, dijo la madre sollozando, fue solo un instante en el que entré al correo postal, cuando mi hijo había desaparecido, cuando vi el pecho abierto de mi criatura, después, ese maldito gato me miraba fijamente y escapó.
-¡Es el gato el culpable! Gritó la viuda.
En el velatorio se sentía todavía el pestilente aroma del animal. Debemos atraparlo nuestra gente, no puede seguir muriendo. En el velatorio mientras gritos que no cesaban ¡Matemos al maldito animal!
En los periódicos se leía el encabezado: “Gato negro tortura al pueblo”, “Miedo en el pueblo por gato maldito”.
Era la casa del viejo Walter morada del gato. El gato era su único acompañante del viejo ciego, lo quería como a un hijo.
El pueblo se dirige hacia la casa del ciego, quemarían al gato y de paso al ciego que era el que lo mandaba a los crímenes. Tiran la puerta, sacan al animal y al viejo.
Amarrados al tronco ambos arden en fuego. Los crímenes se han detenido.
Ya han pasado tres meses. Se anuncia la próxima revelación del cuadro en la casa, esta vez un pequeñísimo corazón con el atrio derecho en relieve vuelve a asombrar a la audiencia. Dos golpes anuncian la pieza vendida al duque por 500 mil libras.
Paseándose con un puro en la mano Stavensky es abordado por una dama.
-¿En que trabajará ahora el increíble artista? , tocándose el cabello.
Viéndola fijamente Stavensky contesta.
-Bueno al parecer mi mayor cliente está interesado en observar el corazón de una dama, inspiración que tomaré de una dama hermosa con cabello rojizo.
La dama sonríe por el aparente coqueteo del artista.

4 mar. 2010

bsssh bsssh bsssh

I. A mi no me dan ganas de morir así.

Oler que falta aire es como aspirar, dar el jalon y sentir que la asfixia te ahoga, ambas huelen a la misma desesperación lo único que cambia es el remitente.
Me jodería terminar muerta de esa manera. Lo bueno es que yo puedo elegir eso de la petateada. Si no me gusa, puedo repetir la escena.
En esta ciudad siempre huele a lo mismo como a desolación podrida o a sabanas de hotel que no cambian, pero esa noche mi calle olía a distinto, a suceso nuevo, era casi excitante poder intuir el olor a la tragedia (TRAGEDIA con mayúsculas y no de dientes para afuera) .

Soy Eugenia, la gata de Arcadio (no tan famoso como el del tal Gabo pero no por eso menos interesante) y a pesar de que la vida me a tratado tan bien, estoy apunto de quemar las naves y ponerle la ultima mejilla al puñetero destino, ya se que se le dice a la vida pero si tu conocieras mi historia le echarías la culpa al destino, la vida, la vida es mi pinche aliada, siempre me regresa el aliento.

Para que entiendas lo que digo, te explico como me rio de la suerte, yo soy arrabalera con clase, me gusta hablar bien pero no puedo negar que nací en el barrio, siempre me ven pinta de gata con cacle y cuando tengo ganas hasta de cache, ¿entiendes lo que digo?.


II. No es bueno pegar el ojo.

Yo soy mirona, muy mirona casi tanto como una mirona de profesión (no vouyerista, eso es de sucios sin estilo).
Cata es la ex esposa de mi amo y me gusta seguirla de camino a casa, cuando sale de ese asqueroso trabajo dónde todo huele a rata (no crean que comemos roedores por necesidad, no mas disfrutamos como sufren esos dientudos de alcantarilla) pues yo voy por ella porque me gusta imaginar su muerte, la sigo porque me cae mal y ella hizo llorar a mi querido Arcadio, un día lo tacho de depravado y se marcho con maletas medio llenas, medio vacias. Ella cree que la extraño y un par de veces ha querido robarme, me invita a pasar a su casa y me conciente a tal grado que lo único que se puede hacer, es vomitar.
Siempre huyo, porque mi Arcadio me necesita, no soy muy cariñosa, me da miedo sentar cabeza, una cosa es amar y otra ser pendeja, de uraña yo tengo todo pero no por eso dejo de dar la vida por quien amo y yo un día veré como esa perra reciba su merecido (ja, esa perra, así la siento como una de mis peores enemigas,jodidas ironías).

He aprendido a oler lo que no se huele según ustedes, por ejemplo los golpes, los puñetazos huelen, juro que huelen y a veces apestan tanto que es necesario dejar de ser animal para evitar el asco.

Tato es el hijo de nuestra vecina, un tipo de los mas idiota pero aun así tiene estilo, ja, que si no tiene estilo, el muy cabrón desfalca todo el tiempo a la madre y ésta que de por si es pobre no se como soporta tanto, bueno si sé, soporta porque esta sola porque no soporta quedarse sin su alimaña de la suerte, ése que no mas la succiona en cuanto olfatea el dinero, te digo que aquí todo huele. Pero ayer olió a putazos, al Tato se le paso la mano, quería dar "el gran golpe" y termino asaltando a su madre (¿qué hijo de puta, asalta a su madre?) solo Tato, pero ella se resistió, seguro lo olió yo se que si lo hizo, yo lo olería a kilómetros, nadie huele a tanta porquería, Tato acabo dandole una madriza que no se si libre esta ves.

Mi calle apesta, ¿pueden olerla?.

III. La ausencia si huele, los que no huelen son ellos.

Jamas estoy cuando Arcadio llega a casa, trabaja dando clases a "gente bonita", clasistas de mierda que carecen de humor propio, huelen a lo que critican, es tan falso juntarse con ellos, por eso odio estar cuando el llega, apesta a gente carente de olor y eso me molesta.
Ultimamente llego tarde, no es que no quiera estar con el pero le ha dado por ver cosas que me indignan. Huele a gente común y eso me aburre, pero esta tarde todo olia a muchas cosas, ¿haz olido a lo incierto? así olia el viento que eriza mis bigotes, el mismo que hace restregarme en el techo de ajenos. Tenía ganas de saber a quien le llegaría la hora, pero los aromas no decían mucho, no mas que pronto se pudriría un alguien.

IV. ZZZZZZZZZZzzzzzzzzzzzzhhhhhhhhhhh

No duermo mucho, casi no hay tiempo para andar pelando el ojo, uno debe de hacer como que duerme pero siempre andar a las vivas. No respeto mucho al baño, como que nos quita escencia, ¿no te haz dado cuenta?, luego borra recuerdos y eso en verdad me molesta, pero ese día decidí lamerme hasta desaparecer cualquier rastro de chisme barato, necesitaba estar lista para cuando sucediera lo que tenía que suceder.
Eran casi las nueve, volví a casa a comer algo y saber si Arcadio tenía algo que contar.
-Hola Eugenia, hasta que te paras a verme ya hasta parece que te mandas sola...
- Miaaaaaaauuuuuuuuuuu (no jodas Arcadio, mejor dime porque traes bolsas de Gandhi,Samborns y Palacio ¿qué me haz traído?)
- Te traje una pelicula, Eugenía, a ver cuando te dignas a mirar algo conmigo, no mas te vas y ni cuentas nada, ¿ya cenaste? me compre unos libros de foto increible, una alumna me coqueteo sin medida hoy, hueles bien Eugenia, ¿te han bañado?.

Bajamos a la cocina, me puso mi platón favorito y siguio hablando, termine y subi a fisgonear las compras, los libros habían sido caros (ultimamnte solo eso lo consolaba), peliculas, un par de zapatos nada caros pero no se veían corrientes, daban el gatazo, que expresión tan despectiva pero que mas da, si yo lo doy todo el tiempo, pero dentro de la bolsa de Palacio había otra bolsa negra sin marca alguna y con peliculas de esas que ultimante ve y me molestan, me dio un poco de tedio oler su intimidad encerrada en aquellas cajas sin nombre pero que dan escalofrío. Sabía que las estrenaría conmigo o sin mi rondando su alfombra, una ves entre en mal momento pero a él le dio igual, supongo que no le interesa que lo mire una mirona como yo, hasta le ha de gustar, pero a mi me disgusta mucho, porque yo le aprecio pero no por eso me lo quiero quedar.

Subio cuando yo aun miraba las cosas que había dejado sobre la cama, comenzo a hablar de las rebajas que había agarrado, yo solo sabía que él ya olía a precoz, después de un largo adiós (miaaaaaaaaaaaaaaaaau) y restregarme en sus piernas que aun no jedian, sali en busca del olor que mi ciudad me anunciaba desde temprano.

V. La traición no huele, es como los muertos apesta después de que ya paso.

La vagancia es de lo mas normal en nosotros los gatos, yo soy floja pero la curiosidad me mata así que por mas cansada que este, necesito mirar y mirar hasta obtener la imagen que desprenda el olor que necesito para descansar. Jamas hallé el aroma que me advirtió tragedía y comencé a pensar que la vida me estaba timando, yo soy muy buena en esas cosas. Regresé a eso de las tres de la mañana. Callada no estaba la ciudad, porque aqui jamas calla nada pero olía a pocas cosas, a sueños y a silencios pero de esos como cuchicheos, por eso las madrugadas me gustan huelen a cosas que no confundes, pero a mi aún me olia a tragedia y eso me molestaba, mentadas tretas.

Llegué a nuestra calle y decidí irme por los tapiales, rogandole a la suerte que me regalará aunque sea una porquería de detalle, pero la vida ni se acordaba que yo andaba despierta, quien me tenia un regalote era el destino; crucé una, dos, tres, cinco diez casas y desde ahí pude ver que nuestra ventana estaba prendida, el escalofrio subio por mi cuerpo hasta rebotar en mi cola, mi color negro brillo mas que nunca y de putazo, el olor a tragedia se presento, intente caminar lento pero mi ojos se adelantaron, las cortinas estaban de par en par y una gran bolsa de Totalmente Palacio cubria la cabeza de Arcadio, la televisión lanzaba imágenes sumamente violentas de miembros, senos, fluidos, gemidos todo olia a eso que olia desde temprano, la bolsa se alejaba y acercaba a su boca, cada vez menos, cada vez mas cerca y entonces... tuve que dar un jalon de aire, olia a que se acababa el aire, a desesperación a todo en lo jamas he querido morir, a eso olia Arcadio, una tremenda carga de semen salio disparada a la ventana y con ella el ultimo suspiro, su muerte chiquita había decidio rozar con la grande.

Me desmaye no pude soportar aquella imagen y sentirla tatuada a todo mi pelaje y como se hacia borroso mi morbo insatisfecho.


VI. ...

Cualquiera pensaría que desperte porque el sol quemaba, no, en realidad desperte porque la traición de Arcadio me acribillaba las fosas. Entre a la casa y lo miré un buen rato, pense en Cata y en que jamas dejaría que supiera esto.
Deje que su olor me traspasará un par de horas, mientras pensaba en la manera de arrancarle la bolsa de la cabeza, no mirar sus ojos, no rasgar descomunalmente la bolsa, embarrarla un poco de la sangre que ya corría por la alfombra y dejarla en casa de Cata antes de que alguien comenzará a preguntar por Arcadio, pero después de que la policía y los aires corrieran el secreto.

Odie ver tu cara, tu azul morado en los labios y esos ojos que no eran de miedo si no de placer obscuro, obsceno casi hilarante, odie rasgar la bolsa y no poder regalarte una de mis vidas, lo hice por egoista y no porque me faltaran ganas, porque así somos los gatos no mas pensamos en nosotros y se nos olvida el nombre de los demas, igual no la merecias quizá en otra vida, con otra gata no yo, yo soy arisca, ruin, y mis vidas se acabaron el día que vi como decidias usar ese sudor chaquetero como tu ultima loción, una te la llevaste con tu traicionera pasadita de mano y la otra yo la queme porque se me dio la gana dejar de oler cochinadas, oler a gato sin dueño.

Cata fue investigada no mas una semana, el gusto no me duro ni el mes, soy una gata con rastros de humano porque me quedo con su aroma, pero al final gata y mis cuartadas no sirven porque no pienso como ustedes, siempre me fio de la suerte y de mis vidas.
El destino se encargo de Arcadio y yo acabe odiando a los dos.


FIN.

3 mar. 2010

SIN TITULO, Aún.

Lo mejor de la noche es la oportunidad de ver como la gente se transforma, como si dentro de ellos habitara alguien más. En cuanto oscurece comienzo a recorrer el tejado de la vecindad, echando un vistazo en cada uno de los departamentos en los que nunca descarto encontrar una sorpresa. Cinco de mis siete vidas dedicadas en cuerpo y alma al placer vouyerista, al procastinío y la holgazanería me han enseñado mucho acerca de las maravillas de la doble moral en las vidas ajenas.

En mis existencias pasadas no había internet, la gente era más ingeniosa para hacer sus movidas, lejos del
ciber-adulterio y los blogs de seducción.

En la azotea existe un punto especial, una especie de panóptico que de seguro el arquitecto diseño para espiar a las inquilinas, hoy yo usurpo ese lugar, usando aditamentos como la visión nocturna felina disfruto el sucio espectáculo.

No toda la gente es interesante, por ejemplo, en el departamento número 2 vive un adolescente de unos 16 años que se mata a puñetas frente al monitor todo el día, no quiero saber todo lo que contiene ese teclado. El del 4 es un soltero de unos 38 años, el cual supongo pasó su adolescencia en alguna institución religiosa, ya que es aficionado a la pornografía infantil.

Las doñas… esas siempre están viendo las novelas del canal de las estrellas. Algunas a veces cocinan en ollas grandes, como calderos de bruja, lo cual me inspira un miedo tremendo, no me gustaría acabar ahí adentro, ya sea con fines mágicos o por el hambre que padecen algunos habitantes del edificio, en serio ¡he visto meter todo tipo de animales en esas cosas!.

En el 7 vive un tipo patético pero interesante, se peina con mucho
gel para el cabello, usa pantalones apretados, al igual que las camisas, zapatos blancos y gorras con cristales de colores que forman calaveras. En mi vida pasada inmediata, sin duda se pensaría que el chaval éste es maricón.

No se necesita ser muy perspicaz para agarrarle la movida al fachero del siete, las cosas son sencillas, él vende la droga, los adolescentes la compran y punto, bien o mal lo mismo me da, no vine de regreso al mundo a jugarme mi sexta vida para hablar de moral.

Persianas que no permiten ver el interior, música a volumen alto por las noches, (seguramente para disimular algún ruido extraño), pero vamos, tengo vidas en este negocio y mi morbo es más grande que sus medidas restrictivas anti-vouyer.

Aceptémoslo, el tipo parece sacado de un video de
los guapayasos, pero ha ido ganando un poco de respeto de mi parte, seguramente en una de mis vidas anteriores a las 5 que llevo fui humano y hombre, al grado que se reconocer un buen filete miñón al lado de un triste trozo de carne, y las adolescentes que se cuela en su dormitorio son más lo primero que lo segundo, sin contar que entran en la categoría de “Fresh Meat

Seguramente algunas de las ingenuas que he visto desfilar por el pasillo se ha vendido por unos de gramos de
coca o un par de papeles de LSD, no lo justifico, cada quien se vale de sus medios para conseguir sexo, seguro que Lord Byron nunca se sintió mal por columpiarse de las palabras para terminar saltando sobre la cama con alguna desconocida.

Todos los delincuentes en algún momento bajan la guardia. Un día antes, el tipo discutía con una chica, pasaron al forcejeo y ella desprendió parte de una persiana, regalándome un poco de la intimidad del tipejo en cuestión.

Llego la madrugada del fin de semana, la persiana seguía rota y yo nunca falto a mis compromisos inmorales. Asistí desde horas antes para husmear entre los vecinos, tal vez la gorda del departamento 1 había convencido a su marido de que introducirle un objeto en forma fálica de colores vivos no sería tan doloroso y entonces podría disfrutar de sodomía casera, dejando para otro día al pervertidor de menores. Lástima, no fue así, los machos de antes son un hueso duro de roer.

Tengo suerte en pertenecer a una especie animal que se permite estos lujos nocturnos, sin duda de día la vida es más aburrida, llena de oficinas, normas y horarios.

¡Por fin! el
hijoputa pervertidor llego a casa y con compañía.

Al parecer ella está bajo influjos de algo, sólo eso explica que se meta con el tipo que lleva 236 imitaciones de diamantes pequeños en la playera.

¡En toda mi sucia existencia siempre es lo mismo!, pareciera que las mujeres tienen una extraña conexión entre su vejiga y la llegada a un lugar nuevo, siempre piden usar el baño a los 2 minutos de entrar a solas en un lugar desconocido. Los perros dirían que reconocen el terreno, las mujeres usan el pretexto de verse al espejo (sigo sin entender su frase de “
una manita de gato”). En verdad chicas, mejor aprovechen esas idas para colocarse uno de esos chistosos condones femeninos que hacen más cómoda y placentera la noche, sería una excelente forma de aplicar la liberación femenina.

Después de todo el guapayaso no tiene mal gusto, una bonita hielera pequeña de aluminio que bien podría pasar por enfriador de Champagne, un par de vasos tipo
whiskeros, de esos cuadraditos y chaparritos, sólo eso faltaba, la cereza en el pastel, un apetecible Green Label, seguro que el mamón no sabe ni lo que se toma, pero como es caro asume que es bueno y ellas se sienten queridas por que un inútil gasta unas monedas en embriagarlas.

Ya decía yo que el cabroncete éste no podía cotejar a una mujer en sus cinco sentidos. Pensaba que esas hebillas con un hueco para almacenar drogas eran un mito, seguro los dealers sacaron la idea de
Batman o del Inspector Gadget.

¡Vamos chico, has lo tuyo, drógala, y fóllate toda la noche a un bulto inconciente y seco! Se los dije, es patético.

Nuestra amiga está de regreso, me gustaría advertirle de la situación, pero esa no es labor para un sucio inmoral como yo.

Ella se ha terminado la primera copa y se ve muy mal. Se ha recostado sobre un sofá.

El tipo llama tranquilamente por celular mientras ella yace lánguida y desvanecida con su brazo estirado tocando el suelo del sucio departamento.

Ya pasaron más de 30 minutos y el tipo no la ha tocado, debe ser uno de esos enfermos que se lleva horas en perpetrar a su fechoría.

Vaya tenemos más visitas, por lo visto masculinas, esa chica tendrá un pésimo despertar.

Ahora discute con otros 2 hombres que también usan imitaciones de diamantes en sus atuendos. Seguro se van a echar un volado a ver quien va primero.

Por lo visto el inquilino no desaprovechó la oportunidad de ganarse unos pesos, que pena, proxeneta de mujeres inconcientes, sólo eso faltaba.

¡Ya tenemos un ganador!, el más fuerte de los 3 se dirige hacia el bulto tendido sobre el sofá, la toma por la cintura y la carga cual garrafón de agua. Al parecer quiere un poco de intimidad y su compañero ha decidido dársela, por lo cual abandono el departamento a toda prisa.

Ahora el corpulento con la chica desvanecida al hombro se acerca a la puerta, se despide del inquilino con un gesto como en los videos dónde los negros se saludan y es más que evidente que se dan dinero, en verdad estos cabrones se trauman con cualquier pendejada, primero
scarface, ahora esto.

En el estacionamiento del edifico suena un claxon 3 veces, el tipo sale cargando a la chica. El inquilino cuenta felizmente sus billetes al interior del departamento. Por su parte el otro tipo continua con paso firme su trayectoria hacia la camioneta, abre tranquilamente la puerta trasera de la
lobo doble cabina, recuesta a su victima con gesto paternal sobre el asiento, rodea el vehiculo, se sube del lado del copiloto y arrancan…

Nota: El nombre es wUaPaYasOs, (gracias al lector que me hizo la observación y a google por mandar a este artículo al buscar a los populares cantantes de un nuevo genero musical, si quiere cagarse de risa y saber de que hablo clické acá: http://www.youtube.com/watch?v=NaHbnoUnaIk&feature=related )


Micifuz

No suelo salir de día. Desde que nací la luz del sol me ocasiona una pereza increíble. Sin embargo uno tiene que regresar a su hogar ¿no? uno debe culminar cada madrugada (por lo menos) en el sitio al cual pertenece. Ese sentimiento diurno es el que me invadió en aquella ocasión cuando satisfecho y exhausto me dirigí a mi guarida en busca del melodioso 'misch misch'.

Son innumerables los crímenes que he presenciado en mi rutinaria vida nocturna, pero ese día no vi un cuerpo mutilado, ni una violación, tampoco una escena de billeteras recién arrebatadas. ¿Cómo describir ese momento? ¿Cómo dibujar lo que mis ojos observaron?.

Un hombre como tantos pero con una peculiaridad, era el hombre que me alimentaba, aquél a quien yo llegué a ver como un dios.

Quizá por eso quedé espantado. Esta vez no era testigo de un crimen común: en ese instante descubrí que dios no era dios, que dios tenía corazón y que se lo habían destrozado.

Contemplé la madrugada con una duda sobre mi libertad, "si dios ha muerto todo está permitido", ¿pero si dios se ha quedado sin corazón?.

Todavía brilla el sol, todavía me invade la pereza pero, el día ya no tiene el consuelo aquél de ser acurrucado al ritmo de un 'misch misch'.

Ahora me asquea la humana compañía, y si no fuera por la necesidad habría dejado hace tiempo al despojo quien me alimenta.

¡Vaya crimen! dejar a micifuz sin resorte.

...

"Micifuz ¿por qué te das tanto corte si yo conozco el resorte que tu vida hace mover?"

2 mar. 2010

Lado B.

Eres lo que siempre fuiste, y serás lo tengas que ser, eso no lo decido yo, ni siquiera mi otro yo; tampoco mi otra vida, ni la que venga ni la que ya se ha ido. Hemos caído en las bellas trampas de la vida, en la inimaginable sorpresa del viento.
Y estamos aquí, con los ojos abiertos, mirando instantes tan oscuros, aferrándonos a la tontería de la explicación. De pronto, tan rápido. Ya no habrá nada, ya no hay nada, más que el recuerdo. ¿Qué tan fuerte es tu recuerdo?, ¿Qué tanto de fe hay en él?
Somos nada, lo hemos olvidado, y aunque las horas infinitas se aceleren a ritmos insospechados, estaremos, los aquellos, los demás, los que ya han muerto, todos.


Ya que por cuestiones importantísimas de los integrantes del CLGF no hay podido subir sus textos correspondientes, pongo algo que recién he escrito.

16 feb. 2010

A veces...

En las calles un montón de cursis enamorados amenazan con apoderarse de la ciudad, desfilan en parejas, llevan como armas peluches y globos, dependientes sentimentales a los que la mercadotecnia les ha negado la erección y la libido. Me causan terror esas escenas, pobre San Valentín, que hasta hoy sigue sin tener su estampita con una letanía y se le confunde con un mariconaso cupido dibujado en las tarjetas que se obsequian en su día, vaya honor para un mártir.

Por miedo a tropezarme con las personas que menciono, he decidido quedarme en casa, beber alguna cerveza curaresaca, ver la jornada dominical de fútbol, distraerme de tu recuerdo, básicamente.

Esta epístola electrónica es el más claro ejemplo de mi fracaso, descolgándome entre digresiones para que pienses que no te extraño tanto-tanto, pero no me culpo, después de todo fueron buenos momentos. Aún te recuerdo con los ojos cerrados y las piernas abiertas, ese portón multidimencional de tu sexo, húmedo recinto que albergaba mi calma, la escalera que formaban las vértebras de tu espalda, subidas a toda calma por mis labios, el ruido de tacones advirtiendo la aproximación de tu presencia, detonador de mi lascivia.

Vienen a mi mente aquellos hermosos epigramas en Sánscrito y de los cuales encontré una selección de Paz en una tienda de libros vejos en la calle Juan Manuel, mientras tu comías en casa de tu tía, particularmente aquel que decía... en fin, lo tuyo era otra cosa, afirmar que tus clases de jazz en las que bailan las canciones de Britney Spears son de efectivamente de jazz, la novela de las 4 y los antros de moda.

Que falta me haces y que alivio es el no seguir juntos, seguro estaríamos como el resto de esos enamorados que no soporto.

Voy a cenar, si te ha llegado mi correo es por que decidí enviarlo, cosa que aún no es segura. Los “enamorados” se derretirían con el ocaso, mañana será un día normal


“Amor, Admira el arte del arquero: No toca el cuerpo y rompe corazones.”

15 feb. 2010

Michelle

Te escribo sin pensar en una respuesta, sin hacerme responsable de mis palabras y con la firme intención de no averiguar si has recibido esta misiva cuyo tema me veo obligado a omitir.

Desearía hablar de tus manos, de tu boca, de tu cabello, de tus ojos, de tu voz, de tus palabras y de todo eso que es poesía pura. Sin embargo estoy cansado de regalarte paisajes maravillosos, cielos azules, y finales felices.

Por eso hoy con mis frases cortas, sin sentido pero bien sentidas, concluyo esta odisea cuyo inicio no está claro pero de la cual solamente se espera un final.

Ya no te miro cuando te miro, analizo tu forma de caminar como quien mira su destino. Suspiro, no por perderte sino por nunca haberte tenido.

Sonrío a la vez por ti con pena, no de esperarte pero, sí de que me esperes y te encuentres tan sola sin mí, sin haberme conocido.

Carta sin matasellos



Querida Aurora:

Me he encontrado con la novedad de que has huido, que dejaste esta loca ciudad de polvo y sangre para huir a los brazos de otro, o quizás de otra. Sinceramente en tu caso ya no sé qué esperar, así que una o ambas pueden ser las opciones que tomaste.

Quizás sea por eso que me resultas tan fascinante, y es que a pesar de que yo solía ser tu sombra; tú me resultas mas oscura y misteriosa de lo que yo (sombra al fin) puedo ser.

Querida Aurora, desde nuestro primer encuentro, fuiste mi amor moneda, a cara o cruz; una violeta violenta creciendo en el asfalto, un ave de mal agüero sin ojos a punto de elevar el vuelo. Recuerdo esa esquina, ese punto en esta ciudad de caos, locura esquina tristeza, era un lugar sucio y mal iluminado, una calle llena de personajes extraños a los que tú no hacías el menor caso, te miré un rato tratando de intuir cual sería la mejor frase para llamarte, no me atreví a hacerlo. No sabía tu nombre y decidí llamarte Aurora, eras tan efímera como sol al alba,... notaste mi torpeza y te acercaste a mi, comenzamos un diálogo absurdo que nos llevó por un interminable laberinto de antipoesía, irreverente y absurda.

Extraño llamarte en las noches sin horas, para contarte que mi mejor amigo me dejó solo en el sofá mientras él usurpaba mi cama para satisfacer su lujuria sobre una mujer desconocida. O para pedirte que encendieras mi imaginación perversa y melancólica. Siempre me sorprendió que estuvieses despierta en los mismos momentos en que yo me hundía en alcohol o cualquier otra sustancia para darle rienda suelta a mi soledad. Confieso que estuve a punto de enamorarme de ti, pero hiciste lo correcto, al decirme que no creyera todo lo que me leías.

De repente mutaste, te fuiste con tus pasos cortos y veloces, dejándome en una total incertidumbre sobre tu paradero, quizás aún te encuentras aquí, pero yo, con mi torpeza de siempre, no te veo. O quizás no deseabas decirme abiertamente que me has olvidado y no querías mas leerme antipoemas la noche… no lo sé. Por si las dudas, he dejado de llamarte, he borrado tu número, y olvidado tu dirección y tu verdadero nombre.

Pero a pesar de mis esfuerzos, te pienso, te sueño, y a veces sin proponérmelo, aun suspiro con la antipoesía que me diste, y se la declamo a la luna a traves de la ventana abierta por donde entrabas cada noche.
es verdad aun te espero...

Sinceramente

D.

14 feb. 2010

¿cuánto mas?


Recuerdo que terminé esta carta cuando comencé a olvidar la verdadera razón de nuestra ausencia. Intenté hacer memoria, pero por más esfuerzo que hice no pude recordar. Una mujer, creo (o un hombre... juró que no me acuerdo)... lo unico que sé es que el orgullo era el responsable de que la boca no se abriera más que para dejar entrar las moscas y de inmediato se cerraba con tal de no dejarnos articular ni una sola palabra.

Echo de menos nuestros vicios. Invitarte un cigarrito a media noche no más para salir a dar la vuelta y susurrar tan bajito como secreto nuestro chisme del día. Ésa era la esencia de aquella nicotina parlante, bocanadas de palabras y no de humo, viciosos del habla y no de alquitrán. ¿por qué dejamos de fumar? Fue por frío.

Más de un par de veces juré armarme de valor y cantartela de frente, pero si con trabajos nos mirábamos, ¿tú crees que iba a poder componerte unas rimitas?

Febrero tocó a mi puerta, pero el invierno amenazaba con quedarse y el viento me preguntó: "¿Estás segura que el orgullo se traga?". Alguien contesto: "No, el orgullo no se traga; se vomita para que las palabras podridas puedan comenzar a salir".

Hoy es 14, llevo casi cuatro meses sin fumar, ¿qué dices?

Antónimos sinónimos

México,
mayo de 1967

Romina:

Te odio. Cada día que pasa no hago más que odiarte hasta cansarme. Me tiene sin cuidado si mi odio hacia ti te es indiferente, idiota o inútil; porque mi sentimiento de odio es puro, real, intenso… es un obsequio que te hago con sinceridad por haberme humillado como lo hiciste. Puedo imaginar cómo te burlas de mi odio, pero eso es algo que ya a estas alturas no me otorga más que placer, pues de algún mínimo modo logré hacerte reír y eso es algo que jamás podrás negar.

No necesito absolutamente nada de ti. No quiero saberte cerca, sana, viva, feliz… sólo quiero que por tus venas demoniacas corra mi odio en todo su esplendor.

Así es, Romina… ya lo habrás supuesto. Al fin lo superé y he transformado esa estúpida mentira en odio puro y sincero.

Te odio.

Gilberto.


India,
diciembre de 1970

Gilberto:

Lamento todo el daño que te pude haber provocado. Sólo quiero recalcarte una cosa: es verdad, me odias. Sin embargo, lamentablemente, no transformaste nada; de haber sido así, mi persona te causaría indiferencia, no odio.

Aún estás a mi merced.

Romina.

9 feb. 2010

Cartas viejas y olvidadas (título basado en la exposición fotográfica del mismo nombre)


Algún lugar que no debió existir año …
A ti te corresponde:

Es muy extraño cómo en el bagaje tan amplio que miles de libros me han dado no encuentre una, tan sólo una palabra que me haga referirme a ti sin que malinterpretes, o siquiera intérpretes las cosas.
Si de algo sirve te comento cómo es que escribo esta carta. Hace frio, lo cual debe darte una pista. A lo lejos veo las luces del lugar que visitamos algún día con Eduardo y Sarahí. Ellos tampoco ya se reconocen. Sé que las luces me están diciendo algo, parpadean intermitentemente que me parecen como molinos que a instantes tratan de robarme las cosas adecuadas, pero lo que no saben es que, simplemente me traen recuerdos.
Te tengo miedo, mucho miedo. Cuando hablo contigo, o bien, cuando leo aquellas cartas que escribes y públicas para todos menos para mí, presiento que ya no soy nada. Tú dirás: “es que ya no eres nada”, pero en la intimidad de mis decisiones, impongo el poder de seguir siendo algo.
Me gustaría decirte que estoy bien, que aunque este cuarto esté vacio, está desbordando felicidad. Por las mañanas, camino por tu casa temprano, más temprano que el señor de la leche cuyo claxon renombra la mexicanísima forma de anunciar el nuevo día; me quedo en la esquina con la pena de pensar que podrían salir tus padres y con voces sin calentar entre el frio me digan que me largue. Sé que eso no pasaría, ellos jamás fueron groseros conmigo, son como mi familia, como una familia que ya jamás tendré.
Haces treinta minutos de trayecto de tu trabajo a casa. Estos últimos días ha llovido, y aunque yo suelo estar preparado con un paraguas, me mojo como lo haces tú, porque sé que no aceptarías de mí nada jamás y te acompaño dos cuadras atrás; sí, soy yo el tipo patético que ha dejado su barba crecer para escabullirse entre la multitud sin oficio.
Estoy enfermo, y siento que pronto voy a morir, aunque la muerte no es, ni quiero que sea un pretexto. En realidad no voy a morir, sí, era un pretexto; quisiera verte un momento, tocarte, sin motivos, sin querer besarte, sólo para saber que aún estás tan viva como siempre.
Probablemente rompas esta carta desde que veas el sello postal, si no, seguramente madrugarás un par de mañanas alertando a tus padres, pero yo, ya no estaré ahí, porque simplemente estoy muy lejos.
Por si acaso y es lo más seguro, en el frente de la carta puse una frase, la de nuestra canción, para que sepas que soy yo, aunque no por nada del mundo desees eso.

Con los atentos saludos
Yo, el que ya no es para ti.