28 nov. 2008

ºEl

Por: aeromusa


Para empezar decidí ser escritor.
Y todos protestaron, excepto Ella.

A* (como solía llamarla), me miraba con sus ojos redondos y húmedos cada vez que le leía un cuento o un poema, sentados al final de la escalera que conducía a nuestra pieza. Y después me daba un beso, como aprobando lo escuchado, o condenando lo que no era de su agrado.

A veces con la tarde me volvía invisible, como siempre lo hago cuando escribo; y A*, con su compresión de siempre me dejaba perderme entre los papeles amarillos y las plumas "manchadoras". Le gustaba perderme para buscarme y encontrarme en la oscuridad, cuando nuestra pieza apenas se iluminaba con el haz de luz de los autos pasando. Entonces me buscaba, bajo la mesa, bajo la cama, dentro de la tina, o la estufa. Me hablaba susurrando

-O* (como solía llamarme), las palabras ya se salieron por la ventana.




Entonces yo entendía que era tiempo de ser visible, y de acariciarla sobre la cama y bajo la luna, y borrarle las palabras que se le pegaban en la espalda y las piernas. Esas noches de insomnio, solo veía sus ojos grandes y húmedos, y me besaba como cuando le leía poemas y cuentos. Y toda la noche inventábamos palabras que nadie escuchó ni escuchará jamás.




Así decidí ser escritor, y todos protestaron, excepto Ella, la mujer que reinventaba cada noche entre el ocaso y la aurora.

25 nov. 2008

Nada. Jaime Garba

Por qué no soy un poco de nada,
para volar libre y lentamente,
por qué no existo para ser admirado por el ciego,
y que escriba un par de versos en braile
y que le diga al sordo que no necesita oír,
que no necesita de nada, de nadie, ni de sí mismo.

Quiero dejar de existir para existir,
y morir para sentarme entre la tierra,
y como un niño volar entra las nubes
en un bostezo inmenso, intermitente.

Quiero rogar acostado por un milagro,
para sentir y no sentir,
para desear y no desear
lo imposible y lo improbable
que lo tuve y se fue
que se extrañó y que se extraña.

Quiero ser un poco de nada,
para pasar desapercibido por el mundo
libre como el viento giratorio
y darle tres vueltas al infinito.

20 nov. 2008

Espejo

Llega a su casa. Abre la puerta, se quita los zapatos y el piso tibio la conforta un poco. No prende la luz, prefiere la poca que entra por la ventana de la cocina, abre el refrigerador, y toma jugo de arándano. Se quita la blusa, y la deja sobre la mesa, mientras un hielo pequeño cae sobre sus pies desnudos, se estremece.

Camina por el breve pasillo se quita la falda, la liga que atora su cabello abre el baño oscuro, enciende un cigarro, abre el agua fría llena la tina, da dos fumadas, tira el cigarro, mientras introduce su pie izquierdo en el agua … hace calor.

Se mete toda, te moja toda, se frota toda, se deja ir toda, se mira los pies y recuerda un cuadro de Frida Kahlo, (- la tragedia nos sigue -). Sale de la tina, no se seca, no se mira al espejo, camina a tientas, sabe por donde va. Llega húmeda a su cuarto, penetra la oscuridad de su cuarto, y tolera el ruido de los autos pasar, ha estado húmeda por días soportando el calor y algunas palabras como astillas. Se tira a la cama, huele sus sábanas, intenta reconocer algún olor ajeno. Nada. No puede dormir. Abraza sus rodillas. No puede dormir. Piensa en no pensar. Mira el techo. Y chupa la humedad de su pelo. No puede dormir. Se muerde un labio.

Un haz de luz se refleja en el espejo frente a su cama. Y ve, y entiende. Observa su pie, su tobillo, su rodilla cicatriz, su muslo, su pubis, su vientre, observa sus senos subir y bajar, sus hombros, su cuello. Sus ojos se encuentran en un inexplicable momento con los de él, los ojos de ella se miran en él.

-Hola… tanto tiempo
-Hola… larga espera…

Y todo se vuelve un relámpago azul casi blanco


****
Despierta cansada, despierta seca, no sabe que es sueño, si es que aun sueña.

18 nov. 2008

Pense asesinarte, ahora se que nunca lo haría. Carlos Bernardo Santiago Anaya

En la soledad, aquella que me acompaño desde que tú te marchaste, me
aconsejaba qué hacer, y pensaba, en tenerte aquí para asesinarte de manera sutil, porque creía que si no estabas a mi lado no lo estarías con nadie más, privarte de la vida, sentarte a mi lado en una mesa elegante, con un mantel de organza, y unas copas, llenas de un buen vino tinto, platicar con tu cuerpo, encontrarme con tu alma, y finalmente, morir a tu lado.

Hoy te vi, te tuve cerca, y vi nuevamente esos ojos, y sentí realmente que la soledad se fue, nunca estaría mas feliz, y cuando metí la mano a mi pantalón y sentí aquel revolvér, y en la bolsa de mi chaqueta aquellas pastillas letales, supe que todo fue un invento de mi mente, un consuelo tonto, nunca le haría el mal a aquella mujer que amo tanto, solo sentía resentimiento porque no estaba conmigo, nunca me puse a pensar que se fue de mi lado porque yo la lastime, y no era justo que nuevamente yo, le causara un dolor, la amo pero tampoco quiero esta soledad al fin de todo beberé ese vino tinto, solo, en la tranquilidad de mi hogar, y finalmente usare mi revolvér, y mi amor perpetuará por siempre.

17 nov. 2008

Tú mujer. Martín Duarte

Mujer que de la vida vienes, que la vida vives y la vida otorgas.
Mujer de la belleza eterna que conquista corazones.
Dueña del misterio privilegiado de dar vida.


Mujer… eres abuela consejera, madre amorosa, hija y hermana comprensiva, amiga inseparable, amante insaciable, esposa eterna, cómplice fiel.
Pero ante todo… eres mujer libre, sin ataduras, sin medida.

Mujer incansable que derribas prejuicios, callando a los locuaces.
Mujer que vienes, que vas, que estas, que no descansas y siempre estas dispuesta a luchar.

Sobre tu alma se posa el blanco infinito de pureza que reviste tu belleza.
Tu beldad rinde al más mezquino ser que pretenda ofenderte o manchar tu pulcritud celestial.

Musa de caudales en las mejillas, inspiración de cuerdos y locos, elegancia exquisita que imprime el poeta en versos que hablan de ti, matiz perfecto del pintor para el que posas desnuda, natural, contundente.

Mujer de larga cabellera dorada con destellos de luz astral en pleno ocaso.
Mujer bronceada de pelo acarbonado, aclamada es tu belleza en mitad de la noche abrasadora que te oculta.

Siempre eterna, siempre limpia, siempre tú mujer de mil matices, de textura suave, de belleza presumible, de trazos finos, curvas esbozadas como claroscuros con los que llega la mañana.

Venerado es tu vientre mujer, mas lo eres tú, de elegante nombre y decoroso apellido.
Reconocida eres de estirpe, de místico anonimato que te supone en cualquier lado.

Reconócete, admítete con absoluta independencia de tu propio ser, porque la igualdad es utópica pero tus derechos son verdaderos, son tangibles.
Destruye los mitos que te limitan, que te socavan, que te denigran, que te enmudecen, que no te permiten ser tú… mujer.

Te admiro y te felicito, por este día que es tuyo y por todos esos días de tu vida en los que te haces valer, siendo mujer.

MUY en serio... Isabela Ceja González

Tiendo a tomarme las cosas MUY enserio y a veces MUY a juego, me creo que te quiero y juego a tenerte cerca y a hacerte feliz y entonces te empiezo a extrañar MUY en serio y duele y odio hacerlo tan enserio y aveces quiero que sea un juego extrañarte y decir "pidos" y que cambiemos de papel y que tu me extrañes para que no duela tanto.

Hoy mis lagrimas saben a tierrita mojada y mis besos a un poco de ti, y digo un poco porque hace mucho que no te miro y te extraño y mi cuerpo como que ya te necesita y aveces te recrea en la noches y hace como que me amas y me tocas y me toco y todo es mágico, pero hoy te extraño y haz arruinado mi sorpresa y las rosas que robé del jardin de mamá han decidido marcharse...

16 nov. 2008

Liviana. Laura Avalos

Estoy tan liviana sin ti. Cuando no estás, no existe arriba, ni abajo.
Todo es un constante zigzagueo

Necesito el peso de tu cuerpo, humanizar lo etéreo. Necesito el peso de tu cuerpo,
Una danza, un diálogo, un enfrentamiento: Genital, gesticular, general, genial…

Hacer crujir mis huesos. Desarticularme sobre tus miedos. Respirarte, gozarte, quererte soñarte

p e r d e r m e

Sólo perdiéndome en ti logro encontrarme.

Este amor espeso, esta muerte siniestra,
No es dolor, ni pequeña agonía.

Aléjame de lo imaginario, de la fragilidad de mi mente.
Róbame unos minutos, mientras yo detengo las horas.

Me gusta lo que eres... al resto le inventare palabras,
Seré suspirogemidogritouniaslenguapiel....
Seré un sin sentido.

Hoy quiero perderme entre la luz de tus rodillas,
Entre el silencio de tu barba de cien años,
Entre tus ojos de abismo tentador,
Entre tus manos de sacacorchos...

Hoy seré una botella en manos de borracho
Para que me tomes, me ames, me bebas...
Y finalmente... me estrelles contra la puerta

8 nov. 2008

Miss 2008 por Bernardo Santiago Anaya

Señoras y señores, demos un aplauso para, las chicas candidatas a Miss 2008, aquí vienen: Alexandra, Belén, Nancy, Astrid, Roxanne etc. - No puede ser pensaba yo en ese momento, como es posible que estemos celebrando este tipo de acontecimientos, aunque es muy bueno admirar la belleza femenina, pero este tipo de eventos, son una porquería, que pasa con aquellas mujeres las cuales no son de un físico tan explendido, pero su intelecto y capacidad es mayor, tal vez que al de todas esas mujeres las cuales exhiben su belleza, pero ¿Por que nos esmeramos en premiar esto?.

Mientras el concurso seguía, yo observaba mientras una chica estaba en el fondo del auditorio, pude notar su cara la cual no hablaba de alegría y decidí acercarme a ella, pasando en medio de las sillas, tambaleante y desesperado, casi tiraba uno que otro vaso de bebida de los ahí sentados, cuando por fin pude acercarme a esta mujer le dije: ¿Puedo sentarme a tu lado? ella con una cara llena de desconcierto, no dudo en decirme que si, tome mi lugar, y empecé a comentarle sobre lo triste que me parecían este tipo de eventos, - ¿Triste dices? sabes que es triste de esto amigo, lo triste es tener que saber que los padres prefieren a esa hermana, a esa que a pesar de que sus notas bajísimas, sus problemas de alcoholismo que cada vez son mas graves, que para mantener el peso ideal vomita, y que los padres no vean eso, y solo vean el buen cuerpo de la niña, el pelo hermoso, la cara perfecta, y que importa, aquella hermana la cual, acaba de ganar el concurso de poesía, en la semana cultural de la escuela, mantiene un promedio alto, nunca a desobedecido una orden y mucho menos llegar en estado inconveniente a casa, mientras tenga 20 kilos más que la bienquerida yo no valdré nada, ¿Acaso seré un buen prospecto para un hombre? lo único que me doy cuenta, es que premiemos la belleza, que importa lo demás, tus libros, y tu dedicación, no servirán mientras no tengas unas buenas "Nalgas"

En la complejidad de una cama. Jaime Garba

En la ficción de tu cuerpo estaba yo sumergido
Tan atento, tan eterno como la vida de tu piel,
Suave, completamente bella, inhumana,
De diosa bañada en cielo
Cielo que no dormía, te admiraba.

Y mis manos pedían recorrerte suavemente,
Como dos ramas que crecieran sin parar
El infinito no era el destino
Eran tus pechos que serían mi mar.

Las ideas no podían vivir,
Deseaban morir y correr junto a ti,
Empapar tu sonrisa de lógica suave
Pues de pronto esperaban partir y no regresar

Sigues ahí tan pura como si no nacieras de instantes
Como si tus labios no fueran jamás a hablar,
Y yo tan cerca y tan lejos mi dama,
Respiro tu ritmo, respiro a tu alma.

Extraordinaria, completa, melodiosa,
Tiemblas y me haces temblar,
Cuanto deseo hacerte el amor con un beso
Cuando nuestros cuerpos se incitan a amar.

Fantasías, son fantasías,
Pues eres misma imposible realidad,
Porque mis ojos conectan tus ojos
Y entre ambos solo existe un sueño, nuestro sueño

Desde tus pies estéticos, hasta tus cabellos inhibidores
Aquellos que cubren del frió a tus pezones cohibidos
Hasta tus caderas que se esconden curiosas
Mi dama te amo, por cualquier rumbo de ti

Amarte, amarte, es una gloria,
Es un triunfo que no necesita batalla
Y tenernos, tocarnos es aquella victoria
Que los cuerpos gozan, más allá del placer.

No hay lujuria, jamás existió,
No es necesaria y Dios no la inventará,
Por que el amor no invita demonios
Tu mi ángel, y yo tu guardia, crearemos el paraíso…
En la complejidad de una cama

7 nov. 2008

Manual para matar a una mujer. Laura Avalos


De nada sirvió desmembrarla,
y regar sus partes en otras mujeres que te acompañarían
algunas noches sobre la humedad de tus sábanas.
El libro sin terminar

I

A sabiendas que ella está ahí, que tú la colocaste ahí, bajo tu cuerpo, tirada sobre su espalda, la observas diseccionándola. Te recuerda a todas las mujeres de tu vida, las que hubo antes y después de conocerla. Las piernas torneadas de Gabriella; el vientre hendido de Alejandra; los senos tambaleantes de Verónica con sus pezones aciruelados, la boca jugosa de Elena, el pelo azafranado y rebelde de Julia. No te detienes en sus ojos, porque sus ojos son de ella, de Ella.

Si estuvieras con otra la mirarías de frente sin titubear, sin importar que abriese los parpados, o que mirase a otro lado. La mirarías sin dudar, sin pensar en nada más que en la humedad que penetras, en el olor que desprende su piel, en el gesto inconfundible de su cara. Pero con Ella no puedes hacer eso. Mirarla a los ojos equivale a extraviarse en las sospechas, la envidia, el odio, los celos. Sí, alguna vez lo hiciste, y no lo soportaste, te conoces, y sabes que si lo vuelves a hacer perderías la poca cordura que tienes cuando estás dentro de ella.

Dejas de moverte, sales de su cuerpo, te prohíbes silenciosamente pensar, ella adivinándote se tira bocabajo, le besas la nuca (de Claudia), la espalda (de Sofía), las nalgas (de Paola), la escuchas suspirar, gemir, la ves arquearse mientras te abres paso entre sus piernas (de Gabriella). Piensas en imaginarle el rostro, quizás así no correrás peligro, te cuestionas un momento mientras tus manos se colocan sobre su cadera (de Fernanda); desearías poder ver su cara, saber que la satisfaces en todo sentido, quizás si la imaginas no te haga daño, te atreves. Cierras los ojos, y entre siluetas difusas y azules pardos comienzas a ver su rostro extasiado, con su mueca maravillosa ensimismada en el placer, con la boca (de Elena) entreabierta. Y de repente los ves: sus temibles ojos. Y cómo en una película sabes lo que piensa, la ves soñando a su hombre, a ese hombre que te la arrebata a con cada movimiento, la ves imaginando el último encuentro con él, y percibes un gemido contenido en su boca de Elena en donde ronda el nombre de ese al que ella se entrega por completo. Porque sabes que aunque posees su cuerpo construido por las partes de otras, Ella no es tuya.

Entonces, arremetes contra su cuerpo, queriendo tocarle el corazón desde dentro, hacerte presente en su alma y en su piel; mientras Ella se muerde los labios de Elena para no gritar el nombre de él, del otro. Y sientes en la boca un amargo sabor a ocre y sabes que ese es el sabor del dolor, de la rabia, de la lujuria. Le pides que diga tu nombre, y ella contesta con un suspiro. Entonces la volteas para que quede de frente a ti… y Ella te observa y tú sin pensarlo caes es sus ojos perversamente dulces, y una sonrisa cínica se le dibuja en la boca de Elena, mientras cierra sus ojos.

- Di mi nombre – No sabes si lo dices suplicando o en una orden – Di mi nombre Ella – No obtienes respuesta. Lleno de tu orgullo y tu lujuria, sabes lo que hay que hacer, te dispones a borrarla, a desaparecerla, a matarla. Si no es totalmente tuya no será de nadie. Pones una mano sobre su cuello de Claudia, lo harás, esta vez lo harás. Aprietas un poco, Ella se acerca a ti, abre los ojos, doblegándote. Agilizas tus movimientos, la penetras, mientras te clava sus uñas de Patricia en los hombros y la espalda. La observas imaginando que se entrega a otro. Le robas ese pensamiento para que tu deseo no merme. Le lames un pezón aciruelado de Verónica, sientes la proximidad de su orgasmo y del tuyo. Cuando de repente le oyes susurrar “Miguel”, tú no eres Miguel, y sin embargo ese nombre detona tu cuerpo inundando a Ella por dentro, mientras caes sobre sus senos de Verónica mojándolos con dos lágrimas cobardes que te recuerdan que le perteneces y que jamás le harías daño.
-Te amo Ella.

II
-Y dime Ella ¿cómo va lo de tu marido?
-Igual, Miguel siempre termina llorando después de que hacemos el amor.

BIENVENIDOS

Un afectuoso saludo a todos los lectores del blog "Colectivo Literario Luis Gustavo Franco". Aquí podrán encontrar textos de todos los escritores que conforman el colectivo, así como fotografías, eventos y más.
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