14 feb. 2010

¿cuánto mas?


Recuerdo que terminé esta carta cuando comencé a olvidar la verdadera razón de nuestra ausencia. Intenté hacer memoria, pero por más esfuerzo que hice no pude recordar. Una mujer, creo (o un hombre... juró que no me acuerdo)... lo unico que sé es que el orgullo era el responsable de que la boca no se abriera más que para dejar entrar las moscas y de inmediato se cerraba con tal de no dejarnos articular ni una sola palabra.

Echo de menos nuestros vicios. Invitarte un cigarrito a media noche no más para salir a dar la vuelta y susurrar tan bajito como secreto nuestro chisme del día. Ésa era la esencia de aquella nicotina parlante, bocanadas de palabras y no de humo, viciosos del habla y no de alquitrán. ¿por qué dejamos de fumar? Fue por frío.

Más de un par de veces juré armarme de valor y cantartela de frente, pero si con trabajos nos mirábamos, ¿tú crees que iba a poder componerte unas rimitas?

Febrero tocó a mi puerta, pero el invierno amenazaba con quedarse y el viento me preguntó: "¿Estás segura que el orgullo se traga?". Alguien contesto: "No, el orgullo no se traga; se vomita para que las palabras podridas puedan comenzar a salir".

Hoy es 14, llevo casi cuatro meses sin fumar, ¿qué dices?

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