10 jun. 2009

Tatuajes chedar. Por Isabela Ceja

Ella abrió su cartera gorda, llena de tarjetas, tickets y uno que otro recibo comprometedor.
Le gustaban las billeteras para señora, esas con miles de compartimientos, un gran espacio para los billetes y un cierre para la morralla.
Era tan adicta a las tarjetas como yo me volví al queso.
Toma Rogelio, este es el talón de la rifa de Doña Sarita, la vecina de tu madre, lo revisas la semana que entra, a mi ya no me quedan ganas de volver para esos rumbos pero ni una sola vez.-me dijo

A mi me gustaba sacar su cartera mientras ella se bañaba,tenia masomenos treinta y dos minutos para despilfarrar, oler, tocar y desacomodar una a una las tarjetas que obsesionadamente adquiría María,reacomodar aquella carpeta saturada en pendejadas, aveces cuando mi culpa no era tan grande, me daba por lamer los relieves de aquel cierre forrado en piel y ese maldito aroma a ti; era esa combinación de vaca, con colores tierra y tu sádico aroma que me llevo a la perdición.

Comencé a odiarla, dejaba engordar aquel monedero y sabia que lo deformaría. Lleno de esos tickets de shopping burgués, bauchers de cuando me llevaba a cenar,los estúpidos monederos electrónicos que le ofrecían en cualquier tienda departamental o supermercado; todo lo aceptaba con tal de tener otra puta tarjeta, y no era el dinero o el crédito, amabas esa aburrida forma rectangular que podía ser rotulada con tu nombre y apellido.

Le sugerí que tirara los papeles inservibles, le advertí que hecharían a perder el broche imantado pero ella siempre se justificaba con esa pendeja respuesta -son para mis cuentas de fin de mes, debo saber en que gasto el dinero -, me corto un huevo si ella alguna ves hizo eso, claro que no, jamas lo hacía, pretendía tener el porte de mujer moderna y con la virtud de administrar su varo, pero no podía administrar su vida, mucho menos su dinero.

Una tarde mi madre nos invito a comer burritos por casa de mi abuela, yo solo pedí una cerveza, unos nachos con queso y muchos jalapeños. Odiaba salir con ambas perras al mismo tiempo y darme cuenta, que había abandonado a Lucía solo para poder olvidarme de aquella fijación con los senos maternos y experimentar esa desesperada necesidad de ser independiente, pero al estar con aquellas mujeres a mi lado, un estremecedor grito retumbaba desde mis entrañas, recordándome que lo único que había hecho era buscarme otra "domamátrix", con la jodida diferencia de que salía de la vagina de Lucía para irme a meter a la de María y ahora me perdía en unos pechos sin leche cuando hacía unos meses me amamantaban otros. ¡Puta!, eran horribles esos flash back, pero más horrible aún, era sentir la descomunal paz en esta culpable agonía.
Esa tarde no lo soporte más y de un salto me puse en pie, sin avisar y sin ser visto o notado, me dirigí a la caja para comprar mas queso y sumergirme en aquella delicia amarilla con tanta grasa como fuese posible, después degustar tantos y distintos sabores como este chedar o alguna otra nueva variedad; como para rematar mi estupidez olvide mi cartera y tuve que interrumpirlas para que alguna de las dos malditas insanas me provieran de dinero y pagar el estupido queso que ya estaba servido.
María tenía la puta costumbre de picar las cosas que llegaran a la mesa, era algo que yo ya manejaba, porque me resigne y entendí que no lo hacía por joder, era su irremediable asunto por controlar; así que como María había manchado sus dedos me pidió que guardará el ticket en su cartera, por lo que quedo de la tarde yo olvide que que "ellas" solo se reunieron para hablar pendejada, como esa nueva rifa y regalos sorpresa de Doña Sarita, que María había pellizcado mi queso, que tenía un jodido problema con las tetas y que mi futuro aún pintado a lado de una mujer "independiente" era un fracaso, todo pudo pasar a segundo plano por el inesperado momento en que la cartera de María paso a mis manos, le pregunte si podía acomodar sus tickets ya que algunos eran de meses muy pasados, ella con cara de "con tal de que dejes de joder" acepto y pude sumergirme por lo que quedo de aquella gloriosa tarde en sus aromas, los aromas de la mujer que tenía enfrente y por momentos odiaba, por momentos hubiera podido matar o cortarle la mano por haber cogido mis nachos sin permiso, pero al tomar su billetera e inevitablemente olfatear su aroma, los papeles y notas que con dolo tiraba a la basura, me regresaban al extremo placer de ti... de mi en ti.
Esa noche te hice el amor como hace mucho no lo hacíamos, en general el sexo siempre fue bueno. Fue la mejor de todas. Tú explotabas como ninguna y tu aroma era el que gemía y tu sudor el que redactaba cosas como esta...

Deje de respirar por cuatro segundos, el aliento parecía desprenderse desde las profundidades de mi esqueleto, las pupilas revelaron los secretos de mi deteriorada miopía, los poros donde reposan aquellos vellitos se dieron a la fuga y mi sudor, aunque quiso evitarlo comenzó a humedecerte con secretos que flagelaron tu piel y tuve que pedirte perdón. Te amo Roglis....siempre con tu firma advirtiéndome amarme.

Fuiste la primera mujer que me obligo a venirme en una noche once veces, a vece me preguntaba si alguna ves podría dejarte, a pesar de que por meses tus pendejadas me reventaban los huevos, pero tu aroma, tu maldito aroma me cegaba hasta olvidar y hacer todo pequeñeces.

Tres meses me duro la obsesión de los nachos, me chutaba el par de horas con mi madre y tu ojete forma de tratar a los meseros con tal de esperar el momento en que te mancharas los dedos y poder perderme en tu cartera, en tu aroma y esa noche en ti.
Fueron tres meses en que tu explosiones me llenaban el alma, tus efimeros segundos en el limbo dentro o fuera de mi quedaron tatuados gracias al aroma que tu sudor tatuó en mi.

ring, ring...
-¿Sí?
- Soy yo hijo, oye dile a María que gano premio sorpresa con Doña Sarita y que mañana la espero en la casa. ¿Cómo estas? ¿Vendrás mañana?, yo digo que mejor te salgas con tus amigos, eso de andar siempre entre mujeres te puede aburrir, aunque bueno, ya hace dos semanas que no me visitas, desde que ha María le dieron diarrea esos nachos tan buenos que venden por casa de tu Abue, entonces... ¿si vienes?.
-No se ma
-Bueno pues te espero, pero si no vienes espero que te estés divirtiendo con Chefo, ¿y como esta? me entere de que la novia lo dejo a tres meses de casarse y por una chica, hay mijito y tu y María para cuando, no me vayas a salir con que...
-Oye ma, esta llegando María te la paso...
-Si mi vida mañana te veo
-Hola Lucía, ¿cómo estas?
-Bien María, oye mañana te vienes a echar un tequilita, te toco premio con Doña Sarita.
-Si suegrita, oye te dejo porque me vengo haciendo pipí, mañana te veo como a las dos, besitos bye.

Esa noche fue la ultima ves que Lucía y yo cogimos como se debe.
María gano una cartera, dijeron que estaba "divina" palabras pendejas que usan las mujeres (obvio las rifas estaban arregladas y siempre les tocaba lo que deseaban, mientras tanto la pinche Sarita se hacia rica cada semana), esta cartera tenia mas compartimientos, mas espacio y menos piel. Cambio su cartera, yo olvide su aroma,nos perdíamos por semanas, deje de ver a mi madre como por seis meses, ella culpó a María de mi desaparición y yo ha ella por presentarle a Sarita, María me pidió tiempo, y yo lo único que hice fue guardar los tickets del queso,romper el boleto de la rifa, hurtar tu antigua cartera y olvidar que la casa de mi madre existía.

...Yo también te ame María.

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