24 may. 2009

... Laura Avalos



Ven a mi sombrío, oscilante como ave urbana, celeste, insondable y subterráneo. Hijo de las nubes, padre de utopías, vuelve a mi sereno y universal. Ven a mí que estoy florida, jugosa como caña, ligera como brisa.

Sabes que aunque estoy en penumbras, me encontrarás con ese tacto tuyo, tan fino como el ojo de la aguja. Yo prometo negarme a tu cuerpo, y a mi deseo. Prometo darme al día siguiente, mientras tú te llevas el aire, mientras vas calculando la vida con el desdén de un huésped errante.

Ya lo sabes, eres mi agonía y mi muerte. El vértigo en mis piernas, con tu cordial miseria de caricias, ese gesto amargo de tus manos violentas. Rebelde fuga de súplicas, castigo eterno, yo mujer de fuego y plata líquida integra y mía de mi sola yo, pero en ti.

Por eso te pido, ven a crear una noche de gritos y gemidos, aliméntame en vida, provoca el sudor y la melancolía, provócame amor y desfallece sobre mis palabras. Tú mi desdichado niño, olvídate de tu nombre y del maldito nombre de las cosas. Déjate llevar por el ruido de los torsos en una noche en que nos convertiremos en bestias.

Crearemos esta noche, el alba, y el día, detendremos el tiempo, solo un instante, un momento. Y después aceptaremos nuestra derrota, tu y yo los siempre vencidos.

2 comentarios:

Octavio dijo...

Tu texto promete ser intenso, pero me parece que se queda en la promesa.

Revisar los signos de puntuación ayudaría muchísimo, pues le restan intensidad ya sea si faltan y o si sobran.

Creo que lo pensaste hablado no leido, quizá eso lo explicaría.

Saludos, ojalá ayude mi opinión.

**aeromusa** dijo...

Gracias por tu opinión...

creo que lo hice mas bien pensando en una petición... no en un acto en sí.

hay que trabajarle =D